martes, 18 de noviembre de 2008
Gracias.
Hoy he estado releyendo el blog para saber que pasaba por mi cabeza en esos días. Sí que es verdad que he cambiado en algunos detalles, mejorando mi situación en ciertos casos y quedándome igual en otros. Un ejemplo de ello, es que esa frustración y confusión constantes... siguen ahí.
Pero al menos ahora conozco más o menos mis problemas y creo conocer la solución. Aunque estoy seguro de que da igual lo que haga, ya que siempre habrá algo de lo que quejarse.
Hay algo que me ha hecho feliz recientemente, y es el hecho de sentirme parte de un grupo y confiar totalmente sus integrantes. Quizá no era algo que pidiese o que necesitase, pero me ayuda mucho y consigue tener una sonrisa en la boca más que ninguna otra cosa. Aunque justo por la misma razón, he cambiado en algunos aspectos que me complicará un poco la vida.
Es una situación difícil y tengo que tomar una decisión importante. Al menos sé que tengo más de un hombro donde apoyarme y más de una mano que tirará de mí.
Gracias. De verdad.
lunes, 10 de noviembre de 2008
Tiempo ha, damas y caballeros
Llevo sin pasarme desde el 13 de abril, y está bien esto de volver.
Así que con esto aviso de que "He vuelto", al menos un poco.
A ver si me paso más ^^
domingo, 13 de abril de 2008
Knights of Cydonia
Hace ya mucho tiempo, quizá demasiado, que no me paso por aquí, sin embargo, hoy me apetecía.
Por fin el proyecto grupo sigue adelante. Después de hablar con todos, encontramos un día en el que poder vernos por primera vez, algo que no me esperaba, ya que contaba con que estaríamos todos en desacuerdo. Estoy deseando que pase una semana para ver a donde podremos llegar y conocer que cosas decidiremos en cuanto al futuro.
Hay cosas que me dicen que la cosa apetece y no soy el único al que hace ilusión. Ayer mismo, jugando al Guitar Hero con Solhdeck, hablamos de cosas que estaría guay tocar, otras que serían imposibles y que tipo de música tocaríamos. En el mismo día, más a la noche, hablando con Ichigo por el msn, me pasó cosas que había hecho con el Guitar Pro y me di cuenta de que tengo que empezar a mejorar con el bajo y con el programa para saber hacer cosas guays.
Día que pasa, día que veo que quiero seguir adelante con esto. No sé si para el resto es algo tan importante, pero para mí es algo a lo que espero dedicarle mucho tiempo y esfuerzo porque... al fin y al cabo, es un sueño.
Hoy termina una semana, hoy descansaré y quizá lo dedique a jugar al Guild Wars si los dos señores se conectan.
Pero mañana espero que sea el inicio de algo más que una semana...
viernes, 29 de febrero de 2008
Lázaro 4
He cambiado un poco algunas cosas o las he omitido intencionadamente, porque mi memoria no es perfecta, pero creo que no ha quedado del todo mal. Acabo de escribirlo ahora y... pretendía seguir ahora, pero tengo que lavarme el pelo y son las 23:00 de la noche. Si me apetece, escribo el resto, pero creo que lo dejaré para la semana, porque lo que sucede en "Lázaro 5" es interesante.
(No entiendo muy bien porque me lo pone todo entre tanto espacio, bah, da igual)
Aquí está:
Ella me sonrió levemente, algo que agradecí. Devolví el estoque a la joven y extraña vampiresa de la que desconocía el nombre y miré al Nosferatu, tenía que hablar con él. Mientras caminaba pude ver como al lado de Amílcar había un perro de tres cabezas, algo que me sorprendió.
-Enhorabuena.-me dijo el Nosferatu, cuando llegué junto a él.
Volví a colocarme mis cosas y le respondí:
-Lamento no haber hecho más. La suerte no estaba conmigo.
El Nosferatu no dijo nada más. Sabía que pronto desaparecería y yo tenía algo que decirle, así que sin darle tiempo le dije:
-Tengo algo que preguntarte.
-Adelante.
-En cuanto al segundo trato del que hablamos… me gustaría saber todos y cada uno de los detalles que implicarán llevarlo a cabo.
-A cambio de un trabajo parecido a este, pero más grande, te diré quién fue el asesino de Laura.
-Pero dijiste que terminaría finalmente con la muerte de mi sire.
-Eso es lo que ocurrirá tras darte la información, sí. Pero es algo que tú llevarás a cabo.
-Entonces… tras hacer el trato… ¿yo seré el que elija si Íllode muere o no?
-Exacto.
-Entiendo… gracias…-antes de haber terminado la frase, el Nosferatu ya había desaparecido.
Miré atrás un momento, para comprobar si quedaba alguien. Descubrí que ya se habían marchado algunos, así que decidí volverme a mi territorio, el monte de San Pedro.
Tras un largo paseo, me coloqué en la zona más alta del parque, observando toda la ciudad. No era la primera vez que miraba ese bello paisaje, pero nunca me cansaba. Si cerraba los ojos, me imaginaba a mí mismo lanzándome al vacío, y desplegando mis alas para planear entre los edificios. Pero al abrirlos recordaba que yo había sido bendecido… o maldito con un solo ala. Salí del trance cuando oí un ladrido a mi espalda. Me di la vuelta y vi a la pequeña criatura de tres cabezas ladrarme amistosamente. Yo me agaché junto a él y lo acaricié, manteniendo una extraña conversación a base de ladridos. Cuando me incorporé, el perro comenzó a caminar y a mirarme. Supuse que quería que le siguiera, y eso hice.
Atravesamos parte del parque hasta llegar al conocido laberinto con paredes de arbusto. El perro ladró con sus tres cabezas, como mostrándome la entrada.
-¿Quieres que entre?-le dije, siendo contestado con un ladrido.-Está bien… entraré…
Atravesé aquel laberinto que ya casi me sabía de memoria, preguntándome con que me encontraría. Cuando llegué al final, junto al elefante-arbusto, vi clavada en su trompa un objeto alargado. Me acerqué mientras guardaba mi maza y lo cogí. Lo examiné detenidamente, ya que era la primera vez que veía algo parecido. Se trataba de una espada enfundada, sutilmente curvada y cuidadosamente adornada. Cogí la vaina con mi mano izquierda y llevé mi mano derecha a la empuñadura. Tras un leve chasquido, aquella espada salió limpiamente de su vaina, mostrándome una brillante hoja. Enganché la vaina a mi cinturón y toqué con mis manos la preciada arma, hasta que finalmente cogí la empuñadura con mis dos manos. Aunque nunca había tenido en mis manos una, tenía grandes dotes con las espadas y en pocos minutos sabía perfectamente como manejarla. Sonreí.
Cuando caminaba hacia la salida, me preguntaba quién me había hecho tan preciado regalo y me recordé que tenía que agradecérselo. Al llegar al exterior, comprobé que el animal había desaparecido. No le di importancia y volví a mi lugar. Volví a mirar la ciudad desde lo alto, pero esta vez mi pensamiento había cambiado. Pensé en las palabras del Nosferatu… “es algo que tú llevarás a cabo”. Si lo había dicho era por algo, quizá tuviese el libre albedrío como para elegir si matarlo o no, pero las circunstancias me obligarían a hacerlo. Sólo había dos opciones a elegir: Saber la verdad y matar a mi sire… o seguir engañado en el mundo en el que mi sire me ayuda y protege. Difícil elección. Lástima que el valor de la verdad fuese más alto que el valor de la no-vida de mi sire…
Utilicé
Noche 3 – El Ángel de
Salí de nuevo al exterior. Comprobé que todas mis armas estuvieran bien colocadas y corrí hacia el Elíseo lo más veloz que pude. Quería ver a mi sire por última vez antes de saber quién era el asesino de Laura y descubrir la razón por la que yo querría matar a mi sire. Por el camino noté que mi reserva de sangre comenzaba a resentirse, pero no le di importancia, cuanto más se retrasase aquella fatídica experiencia, mejor.
Al llegar a los jardines del Elíseo, me escondí detrás de un árbol, observando a mi sire. Hablaba con Angelina, la vampiresa que me había presentado la noche anterior. Suspiré, estaba confuso. Sin embargo no perdería más el tiempo. Me alejé de allí en dirección a la torre de control. Los alrededores solían estar solitarios.
Comprobé que no hubiese nadie, cuando, de repente, me encontré de frente con el Nosferatu. Todavía me impresionaba que apareciese justo cuando lo necesitaba.
-Buenas noches, Lázaro.
-Buenas noches…
-¿Has tomado una decisión?-dijo, aunque yo sabía que él conocía mi respuesta.
-Sí.
-¿Y bien?
-Hagamos el trato. Trabajaré para ti a cambio de saber quién fue el asesino de Laura.
Pasaron varios segundos intensos de silencio.
-El asesino de tu amada… es Íllode, tu sire.
Mi parado corazón dio un vuelco. Mis ojos felinos se hicieron más grandes que nunca.
-No… es… posible. ¡No es posible!-grité.
El Nosferatu no respondió. Yo no quería creer lo que me decía, pero mi subconsciente me obligaba a ver la realidad. Mi sire se había aprovechado de mí en todo momento, y aprovecharía mi pérdida de memoria para seguir manipulándome, ya que yo le creía ciegamente.
-¡Mierda!-grité, dando un fuerte golpe a la pared, que se resquebrajó un poco.
¿Todo había sido mentira? ¿Qué había pasado antes de perder la memoria? ¿Era mentira lo de Laura? ¿Aquello que yo perseguía con toda la determinación de la que disponía… podía ser mentira?
Agarré violentamente del cuello del Nosferatu mientras le miraba muy enfadado.
-¿Quién soy yo? ¡Dime! ¡¿QUIÉN COÑO SOY YO?!
Tras pasar unos segundos, lo solté. Me apoyé en la pared y me dejé caer hasta estar sentado en el suelo.
-Lo mataré. Lo mataré con mis propias manos. Y después de matarlo, empezará mi nueva vida. No… mi nueva vida no. Empezará mi vida.
El Nosferatu seguía en silencio. Supuse que pronto desaparecería, así que le hice una última pregunta que me reconcomía.
-El vástago… el sire de una vampiresa llamada Elisa… ¿lo asesiné yo?
-Sí. Tu sire te engañó diciendo que él era el vampiro al que buscabas. Poco después de acabar con él, perdiste la memoria y se aprovechó para usarte como arma contra ese otro cainita.
-Amílcar…-dije, aunque el Nosferatu ya no estaba allí.
Me levanté y suspiré. Todo lo que ocurriría a partir de ese momento sería complicaciones, y tendría que ir resolviéndolas para saldar mis cuentas. Me enfrentaría a Elisa si la venganza era su deseo. Lucharía contra Amílcar porque le juré que lo mataría y ahora no iba a echarme atrás. Y después, me encargaría personalmente del hijo de la gran puta que me había jodido, Íllode.
Lo primero era Elisa, así que me dispuse a buscarla. Fui por muchas de las zonas de
-Elisa…-dije.
Se dio la vuelta y me miró.
-Ah, hola, Lázaro.-me sorprendió su amabilidad.
-Debo decirte algo…-dije.
-¿Oh?-dijo sorprendida.-¿Qué quieres decirme?
-Aunque no he recuperado la memoria…, he descubierto que sí es cierto que maté a tu sire. Mi sire me engañó diciéndome que era el vampiro al que buscaba, supongo que porque tenía interés en eliminarlo, aunque no sé sus razones…
-¿Tu… sire?-me preguntó.
-Sí. El vampiro del que he querido vengarme todo este tiempo… ha resultado ser él.-antes de que pudiera empezar a hablar, seguí.-Comprendo que quieras vengarte de mí igualmente, ya que esto no niega que haya sido yo el que haya matado a tu sire.
-No…-dijo ella volviendo a mirar hacia el horizonte.-
-¿No?-le pregunté, ya que no entendía que quería decirme.
-Lo has matado, sí. Pero porque tu sire te había engañado, él es el cabrón culpable de la muerte de mi sire. Si tengo que vengarme de alguien… es sin duda de…
-Yo lo mataré. Me encargaré personalmente de que no quede nada de él.
-Está bien. Si todo esto acaba con la muerte de ese cabrón… todo está bien.
Me senté a su lado, después de todo, esa “zorra angustiada” había resultado ser una razonable aliada.
“Gracias… Elisa…”-pensé para mí.
Varios ladridos llamaron nuestra atención. Ambos miramos para atrás y pudimos descubrir que el perro de tres cabezas estaba allí. Lo acariciamos y yo mantuve una conversación a base de ladridos sin demasiado sentido. Pero de repente, se acercó al borde y comenzó a ladrar agresivamente.
-¿Qué le pasa a tu perro?-dijo Elisa, levantándose.
-No es mi perro… y… no sé, no sé que le pasa.-dije mientras yo también me ponía en pie.
Un sonido característico venía del mar.
-¿Qué es eso?-dijo Elisa, mientras mirábamos hacia una nube hecha de algún ser que no alcanzábamos a ver bien.
-Murciélagos…-dije, cuando finalmente descubrí que eran.
Volaron por encima de nosotros y antes de tocar el suelo se transformaron. Ante nosotros, había un grupo numeroso de vástagos, todos con algún rasgo animal, que comenzaron a caminar a paso ligero saliendo de aquella zona. Sin duda alguna, eran Gangrel. Pero… ¿qué hacían allí y todos juntos?
-Voy a seguirlos.-dijo Elisa mientras yo me hacía preguntas.
-Sí, sí. Yo también voy…
lunes, 25 de febrero de 2008
Acid Black Cherry
Acid Black Cherry - SPELL MAGIC
martes, 19 de febrero de 2008
Respira hondo
Tras los exámenes, descubrir que la que mejor me salió la he suspendido, ciertas situaciones que me molestaron mucho y mi humor de hoy...
Me puse la música, tocó esta canción, respiré hondo y me quedé tranquilo.
Me recordaría a una misa si no fuera por todos los recuerdos que me trae escucharla.
Da igual lo que parezca algo, lo importante es lo que es, hijos de puta.
Ojalá os pase algo malo.
lunes, 11 de febrero de 2008
Cage
Con esta canción me inicié en el visual. Este grupo, Dir en Grey, fue el primero que escuché de J-Music. Gracias a este grupo conocí a todos los que conozco ahora. Y de eso... hace ya dos años. Poco antes de Julio del 2006, Dakiraii me dio a conocer grupos japoneses de este estilo y empecé a escucharlos y a ver sus misteriosos vídeos. Recuerdo que conocí la existencia de J-Music gracias a un foro al que le tenía cariño: "Japan Centre 2.0". Lástima que cerrara, fue el primer foro al que estuve realmente enganchado. Todo lo que sé de foros es gracias a JC 2.0.
Durante el primer curso de japonés, en Julio de 2006, conocí más sobre J-Music y sobre Visual. Ya desde antes me había interesado mucho Japón, pero tomo esa fecha como "inicio espiritual" de ese interés.
La verdad es que Cage es una canción que me llena la cabeza de recuerdos y sensaciones. No la escucho a menudo porque no quiero agotar eso. Así que cada cierto tiempo vuelvo a escucharla para volver a sentir esa nostalgia y recordar aquella época a la que tanto cariño le tengo.
Hoy estoy nostálgico.
Pero...
Hoy estoy feliz ^___^
domingo, 10 de febrero de 2008
Frustración
Parece mentira que cuando estoy con el ánimo decaído, escuchar música con el volumen alto, para que nada de fuera me moleste... me hace sonreír, o al menos, me da fuerzas para afrontarlo todo.
Hoy me duele todo. Estoy bastante débil, supongo que porque mis defensas estando tratando de evitar que algo infecte mi cuerpo. Pero me da que es inevitable que mañana o pronto esté enfermo. Ya me lo tomo con filosofía, sé que es culpa mía, así que supongo que me lo merezco.
Hay algo en mí que hace que todos los días me sienta frustrado. Tengo momentos felices, momentos divertidos o incluso momentos tristes que me hacen olvidar un poco esa frustración, pero sé que sigue ahí. Siempre me siento frustrado. Trato de buscar una razón para evitarlo, pero no creo que sepa que es lo que necesito hasta que esa frustración desaparezca por completo.
Me siento como... vacío...
Tengo una teoría. Yo creo que lo más seguro es que necesito expresarme de algún modo. Tengo mucha imaginación y por mi cabeza pasan muchísimas cosas que acaban desapareciendo en el olvido, pese a ser importantes. Podría escribir, pero carezco del conocimiento suficiente como para expresarme bien. Podría pintar o dibujar, si tuviera puta idea de hacerlo.
Lo último que se me ocurre es la música. Expresarme con la música. Creo que es la forma más rápida. De hecho, ya tengo un bajo, sólo tendría que practicar. Pero para ello necesito a alguien con quien tocar, y eso ya no es tan fácil. Creo que me ilusionaría bastante y sería un proyecto interesante, a pesar de fracasar... como con casi todo lo que me propongo.
Sin embargo será una de esas cosas que digo que haré, para luego no cumplir mi palabra.
jueves, 7 de febrero de 2008
Confusión
Han pasado unos días que considero "especiales", ya que me han invitado a reflexionar. A replantearme algunas cosas, a comprobar los cambios que he tenido en mi vida (para bien y para mal). He comprobado personalmente... por detalles nimios en personas que jamás formarán parte de mi vida... que todavía hay esperanza (yo me entiendo). También ha habido días para pensar en mi futuro, cada una de las posibilidades que puede ocurrir en un futuro cercano. Cosas tan sencillas como ver que finalmente no haré doblaje (por su desmesurado precio) y que sí haré Iaido tan pronto acabe las partidas que juego los sábados. Es una suerte que sean cursos anuales y que puedas apuntarte en cualquier momento, así que no me corre prisa por ahora. Sobre todo porque ya tengo localizados sitios donde ir.
Por un otro lado, sigo en una confusión permanente. Trato de entender mi mente, que es como un libro lleno de palabras que apenas entiendo, sacando alguna idea que otra por lo poco que llego a comprender y siendo mi único manual de instrucciones el propio libro. Me gustaría saber cosas que pasan por mi cabeza y que no sabría asegurar si de verdad pienso "eso" o no. Me gustaría poder hablar conmigo para conocer detalles de los cuales conozco pequeños retazos, para salir de esa puta confusión que me tiene atrapado. Poder afirmar con rotundidad que pienso "algo", para poder actuar según ese pensamiento. Pero al no estar seguro al cien por cien... ¿por qué arriesgarme a cagarla completamente y joderme la vida? Sería algo totalmente estúpido... aunque quizá fuese divertido y muy alejado de la rutina.
Necesito algo fuera de la rutina. Necesito acabar "los exámenes", a pesar de no ser difícil y de tener pocos, me está matando el ánimo mucho. Necesito hablar cara a cara... y a poder ser, a solas, con gente que apenas conozco, pero mi forma de ser me lo prohibe. Necesito hablar de algo serio con mis amigos de toda la vida, pero rara vez tengo ocasión de hacerlo. O eso... o no me atrevo a decir ciertas cosas.
Soy un estúpido. Eso lo sé desde hace mucho tiempo y nadie podrá negarme lo trementadamente estúpido que soy. No me entiendo. No sé el porqué de la mayoría de mis actos o mis no-actos. Temo a cosas absurdas.
Quizá sea eso, que siempre tengo miedo a todo. Temo equivocarme, temo no gustar, temo molestar, temo arriesgarme, temo decir lo que pienso.
Sí, quizá sea eso...
martes, 5 de febrero de 2008
Lázaro 3
Aquí tenéis:
Pasaron unos segundos de tensión, mientras mi mirada se dirigía intermitentemente hacia los dos vástagos. A cada segundo que pasaba, me daba cuenta de que la ira y la confusión habían nublado mi raciocinio. Pero debería pagar por mi error, y estaba dispuesto a darlo todo en un combate si fuera necesario.
-¿Quieres quitarte de en medio? Estamos en una pelea que no te incumbe.-me dijo el cainita que estaba de pie, el, según mi sire, supuesto asesino al que debía matar. Pero tenía razón, me había metido donde no me llaman.
-Tienes razón. No es propio de mí interrumpir una pelea personal.
-Pues eso, vete.-me respondió, aprovechándose de que yo había errado para sentirse superior. Le dediqué una mirada seria y le dije:
-Sí, pero vence en esta pelea. Seré yo el que te mate.
Tras eso, guardé mis espadas, que volvieron a quedar ocultas en las mangas de mi túnica, y me apoyé en una pared. Observaría la pelea, y cuando esta terminara, lo mataría.
El combate a espada entre los dos vástagos era muy igualado. Rara vez alguno dejaba algún hueco a su rival, salvo en contadas excepciones, en las que ambos se aprovechaban y atacaban con todo lo que tenían. La verdad es que era una lucha digna de ver y muy apasionante. Ambos guerreros con una férrea determinación y diestros con la espada. Sin duda alguna, iba a disfrutar mucho matando a ese hijo de la gran puta.
De repente, ambos se pararon y se miraron. Comenzaron a hablar de algo que parecía importante pero que yo no entendía, así que no les hice caso. El cainita vestido de negro aprovechó el despiste para hacer surgir de las sombras unos tentáculos, que inmovilizaron inmediatamente a su rival y lo golpearon contra la pared. Su rival, tras explicarle algo que tenía que ver con su conversación, se creció y se libró de los tentáculos con sorprendente facilidad, para, acto seguido, clavar su espada en el pecho del cainita de negro. Lo levantó en el aire y lo clavó en la pared.
No podía creerme que finalmente perdiera el combate el vampiro al que le había ordenado que venciese. Mientras su extraño rival observaba atento una máquina de la habitación, yo me acerqué a él.
Lo miré con una sutil sonrisa. Cogí la espada y la arranqué de su pecho, desclavándolo de la pared. Él me miró, herido, con rostro de dolor.
-Me temo… que tendremos que retrasar la partida. Estoy algo jodido.-me dijo, excusándose.
-Lo sé. Sería deshonroso por mi parte matarte ahora que estás débil. Márchate y cúrate. Quiero una lucha justa, estando ambos al 100%.
Su momento efímero de superioridad se había desvanecido por completo. En ese momento no era más que escoria para mí. Sin embargo, sabía que no debía olvidar el espectacular combate que había visto unos minutos. Era un rival duro.
Se marchó por donde yo había venido. En mi mano todavía seguía la espada del extraño vampiro. Me acerqué y le devolví amablemente su arma, que lanzó al suelo. Su forma de actuar no era muy normal, pero agradecía no tener problemas con él, a pesar de haber sido golpeado por mí en un par de ocasiones. Desde mi posición alcanzaba a ver como se alejaba el vampiro de negro y como aparecía por la puerta la chiquilla del vástago al que supuestamente había matado. Me extrañó que ambos salieran a hablar, así que los espíe por si acaso, pero no obtuve nada que me resultara útil.
Cuando volví a la habitación, vi como se abría una gruesa puerta de metal al fondo. De ella salían dos vampiros casi igual de extraños como el espadachín. Logré ver dentro de la sala contigua al Brujah con el que había ido hablar, así que me adentré en ella. Dentro de ella había varios vampiros colgados de la pared, atados con cadenas, con los ojos vendados y estacados. En ese momento me interesaba más la información personal que había ido a buscar antes que saber que asuntos se tenía la Príncipe entre manos, así que me acerqué al Brujah.
-Disculpa.-le dije.
-Hola, ¿qué quieres?
-Ya hemos coincidido un par de veces, así que me gustaría saber tu nombre.
-Me llamo Kevin, ¿y tú?-me dijo sorprendentemente amable a mí modo de ver.
-Yo soy Lázaro, encantado. Tengo algunas preguntas que hacerte.
-¿Qué preguntas?
-¿Qué sabes acerca de uno de los vampiros que peleaban fuera, el del pelo largo?
-¿Para qué lo quieres saber?
-Tengo algo pendiente con él.
-¿Y me preguntas a mí en vez de ir directamente contra él?-me preguntó. La verdad es que tenía algo de razón.
-Verás… tengo algo pendiente con un vampiro, pero no estoy totalmente seguro que sea él al que busco. Por eso quiero saber cosas de él, para no matar por matar.
-Se llama Amílcar, es un Lasombra. Según lo que él me dijo… es un vampiro convertido hace poco…
-Ajá…-le interrumpí.
“¿Convertido hace poco? Su apariencia no pertenecía a la de alguien mayor de 30 años ni de lejos, tendría como mucho 20 y algo... así que si había sido convertido hace poco... Tendría que saber el año en el que había nacido como humano. El asesinato de Laura por el cual me habían metido en la cárcel había sucedido en el 1984. Si hubiera nacido después de ese año, la información del Nosferatu sería cierta y mi sire me habría mentido. Sin embargo, puestos a pensar en que Íllode me había mentido, también podía ser mentira el asesinato o la fecha del mismo. Debía confiar en que las razones por las cuales luchaba eran ciertas… sino, ¿de qué habría servido todo?”
-Por casualidad… ¿no sabrás en qué año nació como humano?-le pregunté, con vagas esperanzas de tener una respuesta que me solucionase el problema.
-No, lo siento. Eso no lo sé.
-Gracias.-le dije.-Y encantado.-continué, mientras dejaba aquel lugar.
Me dirigía al exterior cuando, por el camino, me encontré con el Nosferatu de siempre. ¿Me ofrecería información de nuevo?
-¿Y tú por aquí?-le dije.
-He venido a traerte la factura.-me respondió.
-¿La factura? ¿De qué se trata?-esperaba con ansias una buena caza. Quizá eso me animara algo.
-Lo sabrás cuando reúna a tus compañeros. Sígueme.
Seguí al Nosferatu volviendo al interior. Se paró junto a la vampiresa que quería matarme y le pidió que la siguiera. Justo después, llegamos junto al extraño vampiro arregla-máquinas y también se unió. No podía creerme que mis dos compañeros fueran mi querida “asesina” y el extraño vampiro al que yo había golpeado. Al menos podría ver un poco más de su forma de luchar en caso de que me tocara combatir contra ellos. Nuestra misión: matar a un Assamita. ¡Por fin algo de acción!
Tras un largo caminar por las calles, llegamos a un cruce. Al fondo se alcanzaba a ver a un vampiro que parecía tranquilo.
-Ese es vuestro objetivo.-nos dijo. En ese instante, dos vampiros llegaron por la derecha y se colocaron delante del Assamita. Eran los dos cainitas que había visto salir de la casa de
Yo y la vampiresa miramos al Nosferatu y comenzamos a caminar, al contrario que nuestro compañero, que se quedó mirando fijamente al hombre que teníamos delante.
Yo giré la maza en mi mano, dispuesto a matar al Assamita. Me paré, tenía algo que preguntar.
-¿Cuán poderoso es?-pregunté.
-Demasiado.-me respondió el Nosferatu.
-Está bien… “entonces iré con todo lo que tengo”.
Me saqué la túnica, donde guardaba mis espadas, y la dejé junto al Nosferatu, así como mi maza. Le pedí que me las guardara. Volví a encaminarme aparentemente desarmado hacia el Assamita, mostrando mi grandiosa ala y mi no tan interesante cola de caballo. Invoqué las garras de la bestia y mis manos se transformaron en poderosas y mortíferas armas.
-Buen… detalle…-me dijo el Nosferatu, admirando mis cualidades.
-Gracias.-le respondí.
Caminé al lado de la vampiresa mientras le advertía a los dos vampiros que se apartaran. Me hicieron caso omiso, así que seguí caminando. Si tenía que apartarlos a la fuerza, lo haría.
-Ya que vamos a ser aliados temporalmente… me encantaría saber el nombre de mi supuesta futura asesina.-le dije con cierto tono irónico.
-Soy Elisa.
-Lázaro, encantado-le respondí.
Finalmente llegamos junto a los vampiros. Aparté a uno con delicadeza, intentando mostrar que él no era mi objetivo, pero con una extraordinaria fuerza me lanzó contra el suelo.
“Lo rodearé… parece demasiado atento a la mirada del extraño vampiro”
Lo rodeé y me encontré con el Assamita.
La batalla había empezado.
Salté sobre él con ferocidad, pero una vara de madera me golpeó, cambiando mi rumbo aéreo. Miré a la dueña del estoque de madera.
-Lo siento. No quiero haceros daño, pero os pido que os estés quietos.-me dijo, disculpándose, recibiendo en ese instante un disparo de Elisa, que pareció no dañarla demasiado.
“¿De qué hablaba? ¿Era mi enemiga pero sólo quería que estuviera quieto? Extraña vampiresa… sin duda. Pero no parecía malvada, y tendría en cuenta su educación en un futuro…”
Cuando volví la mirada hacia el Assamita, vi como llegaban Amílcar, ya curado, y Kevin. La rapidez del Brujah era impresionante. Se adelantó y atacó con sus espadas, hiriendo gravemente al vampiro al que yo y Elisa habíamos ido a matar. Tras él atacó Amílcar, aunque sin el mismo resultado. Los dos extraños vampiros de los que desconocía el nombre también comenzaron a luchar. La verdad es que era una mini-guerra algo sorprendente, teniendo de mi lado a alguien que quería asesinarme y alguien a quien quería asesinar. Pero en un precio que debía pagarle al Nosferatu a cambio de la información que me había dado.
Intenté atacar de nuevo al Assamita, que acaba de dejar malherido a Kevin, pero un estoque de madera me atravesó el corazón.
“No, otra vez no. ¡Mierda!”
No pasé mucho tiempo estacado, por suerte, ya que Elisa intervino y me sacó la improvisada estaca rápidamente, muy a mi sorpresa. Me había equivocado cuando había dicho que no tenía honor, el haberme ayudado en vez de aprovecharse de la situación hablaba muy bien de ella. Quizá acabaríamos teniendo un combate interesante en un futuro.
-Gracias. Te debo una.-le dije.
-No me debes nada.-me dijo secamente.
Sonreí para mis adentros. Le debía una.
Tras unos minutos más de lucha, con la llegada de una nueva aliada a nuestras filas, Angelina, la vampiresa que mi sire me había presentado unas horas antes, y con un golpe de gracia por parte de Kevin, el Assamita se convirtió finalmente en cenizas.
Finalmente habíamos vencido. Me sentí algo culpable, ya que apenas había servido de utilidad por no poder alcanzar a nuestro objetivo por las continuas intervenciones de la vampiresa del estoque.
Miré atrás y vi a Elisa paralizada. La vampiresa que tanto me había estorbado a mí en la lucha, había conseguido estacarla a ella también. Me acerqué y le quité la alargada estaca.
-Te debía una.
sábado, 2 de febrero de 2008
Kyouki
Me he sentado al ordenador y he abierto el blog con ganas de actualizar. No pensé en nada con lo que actualizar, así que espero que al menos salga una actualización decente. Aunque no sé muy bien como definiría "decente" en este caso, pero da igual.
Cuando salí de la partida, estaba decidido a que escribiría la sesión esta misma tarde-noche, ya que creo que esta era la más sencilla de hacer de las tres y la que menos tiempo me llevaría. Pero dejó de apetecerme y como me sobra el tiempo, pasé.
Creo que fue el miércoles... sí, fue el miércoles; me pasé por "Ellos nunca lo harían", una página con una gran cantidad de juegos Abandonware en busca de alguna buena aventura gráfica. Me apetecía pero estaba harto de acabarme una y otra vez los mismos juegos. Grandes juegos, sin dudo, pero ya me resultan repetitivos. Encontré alguna que otra interesante, pero como me suponía... me cuesta adaptarme a los nuevos. Al menos di con uno que me llamó la atención y aunque todavía no me acostumbré a su "modo de juego", veo que puede ser interesante. Por si a alguien le interesa o quiere decirme que lo deje, su nombre es "Gabriel Knight", va sobre el vudú. Apenas jugué pero no lo dejé al momento de empezar (como me pasa a veces).
De hecho... ahora que lo pienso, voy a meterme con él y a probar de nuevo el "Touche: el 5º Mosquetero" para ver si paso el rato, que me aburro.
Cambiando de tema...
Últimamente llevo dándole vueltas a la cabeza a una cosa, os cuento. Desde hace un año (o dos, no lo sé) llevo queriendo ir al "Wacken", un festival de música de Alemania al que va algún que otro grupo que me gusta (he de añadir que van más grupos que no me gustan nada que grupos que me gustan, pero bueno). Entre ellos está Nightwish, que aunque cambio de vocalista, quiero poder decir: "Vi a Nightwish en directo" o reirme mientras digo que vi a Lordi, los de Eurovisión. Así como decir que vi a Iron Maiden, a pesar de no gustarme... por hacer rabiar a sus devotos que no han tenido la misma oportunidad. Pero lo que más me interesa es ver a Girugamesh en vivo. Es uno de mis grupos favoritos y me parece una oportunidad que no debo perderme. Ya me jodió mucho perderme el concierto de Moi Dix Mois en Madrid, y perderme este también ya sería para pegarme.
Sin embargo, no hace muchos días que le dije a mi hermana que iría con ella a Holanda. Es un lugar que desea visitar pero que por circunstancias no puede porque no tiene quien la acompañe. Yo me ofrecí. No es que Holanda sea uno de los países que quiera visitar antes de morir (de hecho, no creo tampoco que Japón sea uno de ellos), pero más que nada por salir un poco a conocer mundo y para pasarlo bien unos días con mi hermana.
Obviamente, en un mismo año, es imposible que pueda ir a los dos sitios. De hecho, ni estoy seguro de poder ir a uno. El no poder ir a ninguno me "solucionaría" el problema, pero no sé como avanzaran los acontecimientos, con lo que, al menos mentalmente, el problema sigue ahí. Os pediría consejo, pero estoy seguro de que no me ayudaran a tomar una decisión, así que veré qué hago.
A ver si acaban de una puta vez los malditos exámenes, que poco me importa ya suspenderlos, pero están acabando con mi ánimo, y el tener que "encerrarme" a estudiar viendo muy poco (o casi nada) a mis amigos no ayuda demasiado...
Me apetece coger un día y salir desde por la mañana hasta por la noche con todos mis amigos, haciendo lo que más nos guste, sea lo que sea. Olvidar los problemas por un día y dejar de lado las responsabilidades o las comeduras de olla.
¡¡Y mandar todo a tomar por el culo, joder!!
jueves, 31 de enero de 2008
Lázaro 2
Traigo conmigo la nueva sesión de la partida narrada desde el punto de vista de mi personaje, Lázaro. Acabo de escribirla, así que posiblemente todavía quede por ahí algún que otro error ortográfico o gramatical. Disculpadme, tendré que revisarlo.
La verdad es que me llevó mucho más tiempo del que pensaba escribirlo, pero aquí está. Espero que os guste...
Me frené. Mi vista logró alcanzar a lo lejos a una señorita mortal que permanecía apoyada en un árbol. Su postura me decía que esperaba a alguien, así que debería darme prisa si no quería armar mucho revuelo. Procuré guardar la maza bajo mi túnica y me acerqué caminando hacia ella. Cuando ella me miró, yo le respondí con una sonrisa.
-Te veo sola…-le dije.
-Sí. Estoy esperando a alguien.-me dijo, mientras echaba un vistazo a los lados por si veía a la persona que vendría a buscarle.
-Está tardando mucho, ¿no crees?-le pregunté, tratando de desprevenirla para poder clavarme mis colmillos.
Ella me miró algo asqueada. Sin duda alguna quería que yo me fuera de allí, ya que mi sola presencia la inquietaba. Ella sabía perfectamente que no estaba hablando con un humano normal.
-Ti-tienes los ojos raros.-me dijo, algo nerviosa.
-Sí, ¿verdad?-le dije, sonriente.
Acto seguido, y sin dejar que alzase la voz, la cogí por los pómulos con mi mano y la estampé contra otro árbol. No podía gritar ya que mi palma le tapaba la boca, pero sus ojos, llenos de terror, hablaban por si solos. Sin perder el tiempo, clavé mis colmillos en su cuello, dejando correr la sangre que, posteriormente, sorbería.
Ella comenzó a revolverse, tratando de escapar de aquella tortura a la que nos estábamos sometiendo. Sus gritos llegaron a escaparse a través de los huecos que dejaba mi mano. Eran gritos desgarrados. El sólo oírlos provocaba un dolor inmenso. Yo continuaba bebiendo su sangre, aunque deseando a cada trago que aquello terminara. Al contrario que ella, yo no sentía dolor, lo que yo sentía era algo mucho peor. Sería imposible explicarlo con palabras aquel sentimiento de angustia, ira, terror, asco… cualquiera de esos términos se quedaban demasiado cortos. Era irónico que yo, un vampiro cazador, odiara tanto el alimentarme de humanos. Tiré el cuerpo pálido e inerte al suelo, enfurecido. “Espero que pase tiempo antes de que vuelva a necesitar alimentarme. Esto es… es…” pensaba, mientras golpeaba un árbol, resquebrajando un poco el tronco.
Limpiando la sangre de mis comisuras, reanudé mi pequeño viaje al recinto de la Príncipe. Pero cuando tan sólo había dado un par de pasos, una presencia me visitaba.
-Buenas noches, Lázaro.-dijo una voz tan sosegada como hiriente.
Me di la vuelta y, como esperaba, un horrendo vástago del clan Nosferatu me observaba con una leve sonrisa en los labios.
-¿Qué le trae por aquí, vástago?-le pregunté.
-Traigo información que le interesará.-
-¿Ah, sí? ¿A cambio de qué?-le volvió a preguntar, conociendo los métodos de los Nosferatu.
-Nada. No tendría que darme nada…, al menos por ahora.
-Al menos por ahora, ¿a qué se refiere?
-Tal vez en un futuro necesitemos su participación. Usted parece fuerte y nos será útil para alguna batalla próxima. Pero no se preocupe por eso ahora.
-Trabajaré para ustedes… si la información que me da es valiosa.-sabía que jugaba con alguien que sabía mucho más de lo que yo podría recordar, pero debía andarme con ojo.
-Tiene que ver con el asesinato de una tal… Laura.-el solo escuchar el nombre me había convencido.
-Está bien. Cuenten conmigo, pero dígame lo que sabe.
-El vampiro al que persigues está vivo. Pero, él no es que la asesinó.
-¿Ah, no? ¿Quién es, entonces?-le pregunté, con dudas sobra la certeza de esa afirmación.
-Eso tiene un precio especial, Lázaro. Estaré dispuesto a decirle quien es el asesino de su amada, pero debe saber que el precio por esa información… es la vida de su sire.
No podía creer lo que estaba diciendo. Tenía tan cerca la respuesta de la pregunta que llevaba tanto tiempo buscando… pero el precio era demasiado alto. Si lo que el Nosferatu me decía era verdad, Íllode, mi sire, me había mentido. Pero mi sire muerto a cambio de descubrir que era un mentiroso no era precisamente un cambio justo.
-No. Prefiero descubrir por mí mismo quién ha sido el asesino de Laura y matarlo con mis propias manos.-dije, mientras iniciaba de nuevo el camino hacia la mansión.
-Debo advertirle, Lázaro…-me paré para escucharle, pero de espaldas a él.-que su pasado le perseguirá…
Giré mi cabeza pero él ya no estaba allí.
“¿Mi pasado? ¿Acaso cometí algún error que no recuerdo? No… Íllode me lo habría dicho.”
Pronto llegué al muro por el que había saltado la noche anterior. Pude ver como un cerco policial rodeaba la entrada. Algunos coches patrulla y algunos agentes paseaban por la zona. Uno de los policías me había visto y se acercaba.
-Lo siento, señor. Usted no puede estar aquí.
-Ah, disculpe, ya me voy…-dijo sonriendo amablemente mientras pensaba en una forma de llegar a la casa.-Oiga…-le dije, antes de que se marchara.
-¿Sí?
-¿Sabe qué ha ocurrido aquí?-le pregunté, intentando descubrir algo a mayores de lo que ya sabía.
-Alguien estalló la casa, pero no sabemos por qué.-dijo, mientras hacía gestos para que me fuera.
Di un rodeo al muro y salté por otra zona, alejada de los policías. Cuando mis pies tocaron el suelo, pude ver a lo lejos una silueta conocida. “¡El Brujah! ¿Todavía tendrá ganas de pelea?” Caminé hacia él sin mostrar en ninguno momento algún gesto por el que pudiera pensar que quería batirme con él. Cuando estuvimos lo suficientemente cerca él comenzó a hablar.
-¿Qué haces tú aquí?-me preguntó.
Miré hacia otro lado buscando lo que había ido a buscar: las cenizas del vampiro que, según mi sire, había matado a Laura. En ese momento me preguntaba por qué confiaba tanto en las palabras de un Nosferatu que apenas conocía y comenzaba a dudar en las de un cainita que tanto me había ayudado siempre…
-Estoy buscando algo…-
-¡Hijo de puta!-gritó una voz a mi espalda. Venía del lugar por el que yo me había metido en la mansión.
Me di la vuelta. Una atractiva y bella vampiresa que sostenía una ballesta y un arma de fuego en cada mano, me miraba furiosa.
-¿Me estás hablando a mí?-dije serio.
-Claro que sí, estúpido.-dijo, mientras se acercaba a nosotros.
-¿A qué viene tanto insulto?-le pregunté.
-¿Y todavía me lo preguntas? ¡Hay que joderse!-me respondió.-Parece como si no lo recordases…
-Debes saber… que soy amnésico. No recuerdo nada de mi vida y… prácticamente no recuerdo ni la mitad de mi no-vida. Así que es difícil que recuerde algo.
De su boca salió una irónica y corta risa.
Entonces, de nuevo a mi espalda, aunque esta vez siendo el lado contrario, dijo una voz femenina:
-¡Es ella! ¡Ella es la de las bombas!
-¿Eres tú la que ha colocado los explosivos?-preguntó el Brujah, que permanecía detrás de mí.
-Sí, ¿y qué? Vosotros también veníais a matar a la Príncipe, ¿no?-dijo inicialmente como si se estuviera disculpando.- ¡Bah! Me dan igual vuestras no-vidas. Si moríais con las bombas… ¡os jodéis!-
Siendo capaz sólo de gritar un “¡Quietos!”, de detrás de mí surgió veloz el Brujah, que le propinó un buen puñetazo a la vampiresa sin darle tiempo a defenderse. Durante unos minutos todo fue muy confuso hasta que volví a ver como aquel gran vampiro pretendía golpear a su enemiga otra vez.
Me coloqué en su trayectoria, preparado con mi Fortaleza para recibir el ataque mientras volvía a insistir que parasen. La fuerza con la que el Brujah me golpeó hizo que tuviera que retroceder varios pasos, pero finalmente paró.
-¡Quieto! Déjame que hable con ella. Tiene algo que decirme.
El vampiro hizo un gesto de indiferencia y se dio la vuelta, continuando con lo que hacía en un principio. Me di la vuelta y vi la mirada de la vampiresa clavada en la mía.
-Te presento a mi sire.-dijo, mientras señalaba con la cabeza hacia un lado.
Miré a donde me indicaba y vi surgir de entre los arbustos el cuerpo de un vástago que jamás había visto, o que al menos no albergaba en mi memoria. No acababa de comprender como había aparecido allí ese vampiro. Miré a la vampiresa confuso, algo que ella notó.
-¿No sabes quién es? ¿No te acuerdas de él?
-No. No recuerdo haberlo visto nunca.
-No sé si me jode más que lo matases… o que no recuerdes haberlo matado.
“¿Matarlo? ¿Yo maté a ese vampiro? ¿A esto se refiera el Nosferatu cuando dijo que mi pasado me perseguiría?”
-Ya te dije que no recuerdo nada, así que… ¿cómo pretendes que recuerde que lo he asesinado? Mira… sé mejor que nadie lo que es la sed de venganza, créeme. Así que estaré dispuesto a luchar contra ti cuando quieras. Pero ahora tengo cosas más importantes que hacer…-dije dándome la vuelta y alejándome de ella.
-¿Cosas más importantes qué hacer?-dijo con una risa nerviosa que mostraba cierto resentimiento.-Matas a mi sire y tienes cosas más importantes que hacer, ¿no? Qué honorable…-dijo con ironía.
La calma que tanto me caracterizaba desapareció en un instante. Esa zorra angustiada me había hinchado los cojones. Moví mi túnica hacia atrás y cogí mi maza, saltando hacia a ella furioso. Mi intento de golpearle se había visto frustrado cuando ella, que había estado preparada desde un principio, disparaba una de las flechas de su ballesta que atravesaba mi cuerpo. Había sido una herida sin importancia.
-No tienes ni puta idea de qué es el honor…¡así que deja de tocarme los cojones, cainita!-le grité.
Tras eso, salté el muro.
Los policías me vieron y como vieron que yo desobedecía sus órdenes me dispararon, pero sus balas desaparecieron en la oscuridad.
Volví veloz a la iglesia, dispuesto a hablar seriamente con mi sire sobre los hechos. Cuando entré en el edificio pude ver sentado en uno de los bancos al Nosferatu con el que había mantenido una conversación al principio de la noche. Me senté en el banco siguiente al de él, esperando a que hablara.
-Es inútil que vengas. Tu sire no está aquí.
-¿Ah, no? ¿Dónde está?-le pregunté mientras se levantaba.
-Te advertí que tu pasado te perseguiría…-tras eso, desapareció.
Comprobé que el Nosferatu tenía razón visitando la habitación donde mi sire dijo que me esperaría. A cada minuto que pasaba, notaba las acciones de mi sire algo extrañas, pero seguía manteniendo mi confianza en él. Tenía que buscarlo, era necesario que hablase con él…
Aunque me llevó un rato, corrí maza en mano hacia el Elíseo, situado en el centro de la ciudad. Cuando ya estaba llegando, recordé que era fin de año al ver las calles llenas de jóvenes vestidos elegantemente con vestidos y trajes, respectivamente. Algunos de ellos se burlaron de mi vestimenta. Por un momento pensé en darles su merecido, pero no quería perder tiempo, así que los ignoré y me introduje en el Elíseo, tratando de encontrar a alguien que conociera el paradero de Íllode. Tras ver algunas caras conocidas, la gran mayoría desagradables, me encontré de nuevo con aquel Nosferatu que llevaba toda la noche esperándome allá donde fuese.
-¿Sabes donde está Íllode?-le pregunté, dándome cuenta de que había dejado el respeto a un lado y ahora le tuteaba.
-Fue hacia allí…-dijo, señalándome con el mugriento dedo hacia el Obelisco.
-Gracias…-dije secamente mientras me dirigía hacia fuera.
-Espera un momento.-me dijo.
Giré mi cabeza a un lado para escucharle, pero no lo miré a la cara.
-Eres una pequeña parte importante de un gran plan que es una pequeña parte de un plan maestro, por lo que no desperdicies tu no-vida.
-Lo tendré en cuenta…-le dije con una sonrisa.
Después de un rato encontré a mi sire en una pequeña calle hablando con una vampiresa. Cuando notó mi presencia, me acerqué a ellos y me la presentó como Angelina. La saludé educadamente, para, posteriormente, hablar con Íllode.
-¿Estás completamente seguro de que el vampiro que me dijiste es el asesino de Laura?-le pregunté lo más serio que pude.
-Sí. Estoy seguro de que es él.
-Lo digo… porque un Nosferatu me ha dicho lo contrario. Y bien sabes lo informados que están los Nosferatu.
-¿A qué precio de te dio esa información?-me preguntó.
-Lo hizo a cambio de que yo les ayudase en un futuro.
Él sonrió como burlándose de mí.
-¿Y crees tan ciegamente en algo que has conseguido gratis?-me dijo.
En un momento pensé que había sido demasiado fácil conseguir la información, pero todavía me quedaban preguntas.
-También me dijo… que me diría quien es el verdadero asesino a cambio de tu no-vida.
-Ah, sí… ¿eh?-me dijo, esperando a que yo le confirmase si había aceptado.
-Por supuesto que le dije que no. Tengo algo más que preguntarte…
-Adelante.
-¿Recuerdas si yo maté a algún vampiro importante?-dije mientras me daba cuenta de lo absurda que sonaba mi pregunta.-Cuando estuve en casa de la Príncipe…-comencé a decir.
-¿Encontraste las cenizas o algo del vampiro que te dije?-me interrumpió.
-No, nada. Pero decía que cuando llegué… una vampiresa me atacó porque según ella, yo había matado a su sire.
-Claro que recuerdo que mataras a algún vampiro. Pero no creo que ninguno de ellos fuese importante ni tuviera a nadie que pretendiese vengarse tras su muerte…
Miré al suelo. Desde que mi sire me había dicho quien era el asesino, había crecido en mi interior una pequeña esperanza de encontrar al cabrón que la había matado. Pero todo había sido confusión y pasos en falso. No había avanzado nada, en ese momento estaba más confuso que nunca.
-Creo que deberías hablar con el grandote de ayer. Es posible que él sepa donde está, ¿no crees?
-Iré a casa de
Me despedí educadamente de los dos y volví por tercera vez a las ruinas de aquella mansión que comenzaba a saberme de memoria. El cerco policial había desaparecido, así como los vampiros que había visto poco antes. Sin embargo, algo había cambiado. Algunas piedras y escombros habían sido apartados manualmente, formando un hueco que llevaba al interior de la casa. Me introduje por el improvisado túnel hasta llegar a unas escaleras, que bajé sin dudar.
Llegué a una habitación y me encontré a dos vampiros peleando espada contra espada. El combate era muy igualado y no parecía que fuera a acabar nunca. Pero entonces miré fijamente a uno de los contendientes.
-¡Tú!-grité, viendo al maldito vástago que había buscado horas atrás. Ese hijo de la gran puta que, según mi sire, había asesinado a Laura, mi amada. Ni siquiera estaba seguro de que el fuera.
-¿Yo qué?-dijo, después de evitar uno de los ataques del vampiro al que yo desconocía.
-¡Tú mataste a Laura!-le grité, a pesar de no estar seguro de si era verdad o no.
-¿Laura? ¿Quién coño es Laura? Yo no he matado a nadie.-me respondió.
La ira creció en mi interior. Allí estaba el supuesto asesino al que tanto había estado buscando. ¿Por qué cojones dudaba tanto en atacarle? ¿Por qué no creía en la palabra de mi sire y sí en la de aquel Nosferatu? Todo me daba igual.
Tiré enfurecido mi maza al suelo, que quedó tiesa, clavada en el parqué. De la manga de mi túnico surgió una espada que cogí hábil por el mango. Era una espada doblada por la mitad por una especie de bisagra. La coloqué recta con un rápido movimiento de brazo y salté inmediatamente después hacia ambos guerreros. Herí al vampiro que no conocía tirándolo al suelo. Puse mi espada hacia él y miré hacia el otro. Con la mano que me quedaba libre, saqué mi otra espada oculta en mi manga izquierda. Ahora cada una de mis espadas apuntaba a uno de los vástagos.
Posiblemente ninguno de ellos fueran culpables de la muerte de mi amada, pero me daba igual.
“Un hijo puta más, un hijo puta menos…”
domingo, 27 de enero de 2008
Víctor y Emily
-Lo siento... siento haberte mentido en... lo de conocer a mis padres. Es que hoy nada ha salido como... ah... en fin... según el plan.
-Disculpa mi entusiasmo.
-Me gusta tu entusiasmo.
Tocó tarde de orden... sí...
Espero que esta tarde/tarde-noche se me venga la inspiración, que me apetece escribir la segunda sesión de Lázaro. La verdad es que tendré que hacer memoria para recordar todo lo que pasó, porque aunque tampoco es que sucedieran muchas cosas... hay bastante diálogo y algunas frases en concreto que serán difíciles de recordar.
Supongo que si finalmente me viene la inspiración y escribo lo que quiero escribir, volveré a actualizar en el blog con "Lázaro 2". Sino, pues nada, a esperar a que me venga la musa o pasar de escribir esta vez, cosa que espero que no pase.
Ayer, que pensaba estudiar algo... finalmente no lo hice. Me pasé la tarde sólo en casa escuchando música, echando alguna que otra partida a la Wii o viendo anime. Hacía tiempo que no tenía la casa para mí sólo y se agradece. La verdad es que fue una tarde para pensar. Hacía tiempo que no pensaba y aunque normalmente es malo que yo piense, esta vez lo necesitaba. Hay mucho desorden en mi mente y tenía que reorganizar ideas, así como deshacer nudos y aclarar pensamientos. Tocó tarde de orden... sí...
Creo que no hay nada más a destacar de ayer salvo lo que ya he dicho.
Esta mañana vi "La Novia Cadáver" y debo decir que me gustó, tenía pocas expectativas en la película y que fue mejor de lo que esperaba. Exceptuando el final, que era algo incongruente y sin demasiado sentido. Así como la solución del problema que plantea la película, que tampoco es que sea muy coherente. De todos modos la estética me encantó (algo que ya sabía antes de ver la película) y la música de Elfman también (algo que suponía, claro...). Tengo que encontrar y bajarme la melodía principal, que me gustó mucho.
Ayer, pese a lo que me esperaba, estuve animado. Supongo que porque tuve bastante tranquilidad y paz durante todo el día y eso me gusta.
Sin embargo hoy preveo que será un mal día..
viernes, 25 de enero de 2008
"Haz lo que te guste"
Es la versión sin censurar (hoy me enteré de que hay una versión censurada) así que os aviso de que se supone que tenéis que tener más de 18 para ver el vídeo. A mí no me parece tanto ._.
Dir en grey - Obscure
Se suponía que esta mañana debía ir a entregar un trabajo de Derecho. Lo malo es que cuando me dispuse a hacerlo no encontraba lo que necesitaba y me vi con un futuro trabajo de mierda en la mano. Me sentí incapaz de hacerlo. Eso, junto con el examen de Contabilidad que no sabía ni empezar, me hizo pensar si yo estaba preparado para estar en una carrera. Tuve una interesante conversación con mi madre y mi hermana, y me dijeron que ese era "el cambio" del colegio a la universidad. Yo sabía que notaría cambio... pero no tenía ni idea que me iba a costar tanto trabajo adaptarme. Este cuatrimestre ya lo veo perdido, pero al menos intentaré ponerme a trabajar para el siguiente y así superar el reto que no vi en un principio.
Eso me hizo pensar que debía hacer lo que me gustase. Debía dedicar mi tiempo a algo y la carrera sería un añadido más a mi vida. Una preparación como cualquier otra, pero no la principal, como había sido hasta ahora la ESO y el Bachiller. Siempre había tenido en mente que era el camino que debía seguir, pero nunca me había planteado que no tengo porque apresurarme por hacer lo que se supone tengo que hacer. Haré lo que tengo planeado, es decir, haré el primer ciclo de ADE para luego poder pasarme Publicidad y acabar con el título de Licenciado en Publicidad. Pero a parte de eso, me apuntaré a un curso de doblaje, algo a lo que me gustaría dedicar mi vida. Os parecerá estúpido, pero me encanta el doblaje y no me importaría que ese fuese mi trabajo, aunque tenga poco reconomiento. También me apuntaré a clases de Iaido. En un principio pretendía hacer Kendo, pero tras buscar información y saber que en Coruña podría dar Iaido, me he decantado por este. Prefiero el Iaido al Kendo.
Ya lo decía mi madre: "Haz lo que te guste, no lo que te de dinero o creas que te será más necesario en el futuro".
Yo le insistía en que buscaría algo que me diese dinero y me fuera útil, ya que me gustase o no no iba a arreglarme la vida.
Voy a disfrutar ahora que puedo. Me gusta el doblaje y las katanas, así que estará bien aprender a doblar y aprender a utilizar una katana, aunque sea utilizando un bokken de aprendizaje.
Un saludo ^^
jueves, 24 de enero de 2008
Me gusta el Visual
Me gusta su estética.
Me gusta su música.
Me gusta su estilo.
Me gusta mucho el Visual, coño ya ò.ó
Me gusta la música japonesa, y el Visual es uno de los que más, a pesar que la voz del cantante no sea precisamente muy buena.
Me gustan grupos como Nightmare o Girugamesh, que son mis grupos preferidos de Visual y de los grupos que más escucho.
He aquí ejemplos de canciones que me gustan de Nightmare: Believe y Jashin to Bara.
Y de Girugamesh: Owari to Mirai y Volcano.
Y ambos... pienso verlos en directo.
miércoles, 23 de enero de 2008
Jardines Muertos
Tenía pensado ir a Función Financiera: Economía de la empresa, de 11:30 a 12:30, para después pasar la hora libre (el profe Ron nos había dado el día libre), comer y estudiar hasta las 16:00, hora en la que empezaba el examen parcial de Contabilidad.
Fue lo que hice, aunque estuve a punto de quedarme en casa a estudiar hasta la hora del examen. Pensé que se me haría más larga la espera hasta el examen, pero no fue así, se me pasó en un momento, a pesar de que poco repasase.
Como no, el examen salió como esperaba... o incluso diría que salió mucho peor de lo que me esperaba, ya que contaba con saber hacer más o menos algo, pero me quedé en blanco totalmente. En fin, otra vez será, porque esta vez ha sido realmente mala.
Me jodió bastante el examen, aún teniendo en cuenta que contaba poco, significó más de lo que realmente era, ya que mentalmente se decidían más cosas...
Llevo unos días con ánimo variable. Pronto estoy bien y feliz como estoy hecho una puta basura, y aunque intento buscar una razón... no la encuentro, o al menos no creo que sea ninguna de las posibilidades que se me plantean. Estoy seguro de que lo que necesitaba era "tomar el aire", es decir, salir a dar una vuelta con mis amigos, comprar algún manga atrasado que me quedara sin comprar, estrenar alguna prenda de ropa, ver alguna película en el cine, salir por la noche...
Sin embargo, mi conciencia y me sentido de la responsabilidad, normalmente sellados en lo más profundo de mi ser (siempre me gustó lo de "sellar" como oculto o atrapado), han salido prohibiéndome hacer todo eso para dedicar el tiempo a estudiar. Al fin y al cabo son 3 exámenes y pronto pasan...
Algo que me servirá como soplo de aire fresco es la partida del sábado, que espero con ganas.
¿Sabéis? Tenía pensado actualizar con un detalle que me llamó la atención durante el día y que me parecía oportuno criticar, pero como implica hablar sobre cosas personales mías que normalmente nadie cree cuando me sincero y se lo digo... paso de comentarlo en público y que la gente me diga que es mentira (aún sabiendo que si se pasa alguien por el blog, será a alguien que probablemente ya lo sepa). Eso, y que en parte sonaría un tanto creído. (quizá, más adelante... me atreva a comentarlo...)
Ahora mismo no estoy de humor y me duele mucho la espalda. Así que imagino que me acostaré dentro de un rato. No creo que mañana vaya a clase, así que podré descansar lo que quiera. Dedicaré la tarde entera a hacer un trabajo de Derecho, espero que me salga mínimamente decente.
Buenas noches, espero no haberos aburrido con esta entrada.
(A ver quien adivina de dónde saqué el título)
Me quejo de vicio~~~~
martes, 22 de enero de 2008
Kuroi Namida
lunes, 21 de enero de 2008
Lázaro 1
Al final ayer hice lo que me había propuesto y escribí la sesión del sábado desde el punto de vista de mi personaje, con algún añadido que no afecta a la trama, pero que que creí que quedaría bien. La calidad del escrito no es muy alta, pero fue algo que escribí al momento y debo reconocer que tampo me paré mucho a darle calidad. A parte que era difícil relatar algunas cosas y recordar absolutamente todo lo que pasó durante la partida. Así que no seáis muy duros con las críticas. Es bastante largo para el blog (de unas 5 págs en el Word), así que si no tenéis ganas o tiempo para leer, acabad aquí.
El golpe me lanzó directamente contra un árbol y posteriormente caí de bruces contra el suelo. Levanté la mirada y vi a mi enemigo delante de mí. Sus brazos eran enormes, concretamente los de un gorila. Distintos vástagos del clan Gangrel nos rodeaban formando un círculo y animando a que nos peleáramos. Escasas veces había alguna reunión Gangrel, ya que solemos ir por libre y sin meternos en asuntos ajenos. Sin embargo, eran estos encuentros en donde podíamos ver cuán fuerte se hacía el clan. En cada encuentro se peleaba una pareja y esa noche me tocaba a mí y al vástago de brazos de gorila.
Me levanté e hice estallar mi cuello moviéndolo hacia un lado. Todavía no había perdido pese a mis heridas. No. No había perdido. Volví a fijarme en sus brazos, eran ciertamente útiles en una pelea, mientras que yo sólo poseía ojos de gato, cola de caballo y una esplendorosa ala blanca que tenía que ocultar bajo algún ropaje si caminaba por la ciudad. Pero en ese momento llevaba el torso desnudo y no me avergonzaba de esos aspectos de mi físico que dejaba señales de mi Bestia interior. Tal vez no fuera útil en un combate, pero para algo había entrenado mucho una de las disciplinas propias de los Gangrel: Protean. Invoqué su segundo nivel y en poco tiempo mis manos se habían transformado en dos potentes y salvajes garras de bestia. Él lo vio, pero no hizo nada, tan solo me esperaba.
De un salto me abalancé sobre él, con mi garra izquierda pegada a mi cuerpo. Sin pensarlo mucho, aquel vástago gorila movió su brazo para golpearme, pero mis reflejos estaban lo suficientemente desarrollados como para esquivarlo. Aproveché el hueco que había dejado para atacar con todas mis fuerzas con mi preparada garra izquierda, que había permanecido atrás para golpear con más potencia. El vástago voló hasta atravesar uno de los árboles del bosque y acabó impactando contra una piedra, que se resquebrajó al recibir tan fuertemente el gran cuerpo del vástago. Hábilmente me acerqué a él y coloqué mi garra en su cuello para que no pudiera levantarse. Si se movía tan solo un poco, hundiría mis uñas en la piel de su cuello.
Nuestras miradas volvieron a coincidir. Tras unos segundos de tensión, el vástago del cual desconocía el nombre sonrió.
-Acepto mi derrota, cainita.-me dijo finalmente.
Retiré mi brazo mientras mi garra volvía a su forma habitual y le ayudé a levantarse. Mientras el vástago me retaba a un futuro duelo, pude ver entre el público a un vampiro con orejas de gato. Era mi sire, y si él estaba allí es porque tenía algo que decirme. Volví en mí para responder al gorila que lucharía contra él cuando quisiera.
Busqué mi ropa y me vestí rápidamente, teniendo el cuidado de colocar mi ala donde debía. Tras colocarme la túnica y coger mi preciada maza me acerqué a mi sire.
-¿Ocurre algo?-le pregunté.
Él miró a los lados esperando a que se disolviese el encuentro Gangrel y finalmente dijo:
-Tienes que venir conmigo, Lázaro. Unos vampiros han irrumpido en casa de la Príncipe.
-¿Cómo has dicho? Vayamos inmediatamente.
Salimos del bosque dirigiéndonos a toda velocidad hacia la casa de la Príncipe. Supuse que la ayuda que necesitaba mi sire era para luchar contra ellos, así que le hice una pregunta.
-Esos intrusos… ¿debemos aniquilarlos?
-Sí.
Sonreí brevemente mientras continuábamos corriendo en dirección a la mansión. Por fin había algo de acción.
Después de un buen rato llegamos hasta el recinto donde permanecía la mansión de la Príncipe en toda su grandeza, rodeada de un gran muro de piedra. Íllode, mi sire, abrió la puerta y entramos.
-Tú mira por allí.-dijo señalándome un lado de la casa.-Yo echaré un vistazo por aquí.
Después de asentir con la cabeza, me introduje en una de las habitaciones, concretamente el salón. Miré un poco cada mueble, buscando alguna señal de intromisión, pero todo estaba muy tranquilo, realmente no parecía que allí hubiera estado alguien.
-Lázaro.-dijo una voz a mi espalda. Me di la vuelta y vi a mi sire.-Sígueme, los he oído.
Salimos al exterior hasta dirigirnos a un lateral de la casa y caminamos hasta una pared que tenía un pequeño agujero. Desde mi oposición alcanzaba a ver a un vástago que trataba de tirar la pared abajo.
-Son ellos.-dijo Íllode.
-Yo me encargo.-dije, golpeando la pared con mi maza con toda la fuerza que tenía.
Parte de la pared se precipitó contra el suelo, aumentando el radio del agujero. Sin embargo, antes de que pudiera reaccionar, un largo estoque de madera surgió de la oscuridad, con tan mala suerte que atravesó mi pecho y finalmente mi corazón. Casi al mismo tiempo, el único vampiro que yo había logrado ver hería mi hombro con una espada.
“No puede ser. Me han estacado… ¡maldita sea!”
Sin embargo, sabía que mi sire estaba allí al lado y podría quitarme la improvisada estaca en cualquier momento. Pero eso no ocurría, “¿a qué coño estaba esperando?” Fue entonces cuando pude ver con el rabillo de mi paralizado ojo cómo caía Íllode al suelo después de un fuerte golpe. Tras él corría un vampiro de vestimentas negras y pelo largo.
Por un momento temí por mi vida. Yo había ido allí con la intención de acabar con los intrusos y había acabado estacado frente a dos enemigos, uno armado con una espada y otro invisible, que supuse que utilizando algún tipo de disciplina había conseguido estacarme. Ambos vampiros salieron de la habitación por el agujero, ignorándome, y tras él, otro vampiro de aspecto imponente. “Un Brujah no…” fue lo primero que pasó por mi cabeza.
-Él nos atacó.-dijo la voz de una joven vampiresa que por fin se había dejado ver.
Segundos después, la pared se destruía en pedazos tras ser atravesada por una gran gárgola de piedra, que, en un suspiro, se deshizo en el aire. El Brujah me miró pensativo, para después coger el estoque que yacía en mi pecho y clavarlo en el suelo, dejando mi cuerpo boca arriba. La vampiresa que me había estacado gritaba en la lejanía: “¡Es una bomba! ¡Una bomba!” El maldito Brujah decidió escapar, no sin antes pisotear mi cuerpo.
En esa posición apenas podía ver nada, por lo que durante un momento no sabía que ocurría a mi alrededor, salvo intuir que mi sire y el joven de negro estaban luchando. Tras un golpe seco, noté como se acercaban unos pasos. Vi a mi sire y como el Brujah se abalanzaba sobre él para acabar cayendo al suelo después de un golpe de Íllode, que me pisó el pecho y tiró del estoque para, por fin, liberarme de mi parálisis.
Todavía tirado en el suelo, miré a mi sire y le dije:
-Gracias… lo necesitaba.
Me levanté y vi en una esquina de la casa a la extraña cainita hablar con otra vampiresa que colocaba con mucha atención una especie de artefacto en la pared. Suponía que se trataba de la bomba de la que hablaba la extraña vampiresa. Miré a mi sire, esperando órdenes.
-Será mejor que te vayas. Tengo algo pendiente con él y aquí corres peligro.
-Si vas a luchar contra ese vampiro, quiero verlo. De todos modos me alejaré un poco por si al final explota esta casa. Él no insistió más y se acercó al vástago de ropajes negros, que yacía desmayado cerca del muro. A una distancia prudencial, yo también me acerqué al muro para evitar la explosión dentro de lo posible.
Justo antes de que mi sire agarrase por el cuello a ese vampiro, este pudo decir con algo de dificultad:
-Idos.
La vampiresa de las bombas ya no estaba, y la extraña cainita salió corriendo después de decir que no se lo pensaría dos veces. Incomprensiblemente, el vampiro que me había herido con su espada se introducía por el agujero por el que poco antes había entrado. En ese momento me di cuenta de que todavía quedaba alguien más.
“¡El Brujah!”-pensé al momento, cuando vi como un gran cuerpo se movía a una velocidad impresionante con dos espadas en mano, dispuesto a cortarle la mano a mi sire, que mantenía en el aire a su enemigo. Pero mi sire tenía más experiencia que él y se zafó de él fácilmente, después de recibir un pequeño corte en el brazo. Yo, que observaba la escena expectante, pude ver como el enemigo de mi sire sacaba del abrigo una escopeta para, posteriormente, apuntar hacia él.
-¡No!-grité, mientras corría, maza en mano.
No pude llegar a tiempo y mi sire recibió un tiro en toda la cara, volando por los aires para acabar rodando por los suelos, inconsciente. Por suerte sólo inconsciente y no muerto. La confusión tras el disparo hizo que fallara en mi ataque, y cuando me disponía a golpearlo de nuevo, mis reflejos me lo impidieron y me paré.
Miré hacia la casa y activé mi Fortaleza pocos segundos antes de que aquella enorme mansión estallase y se envolviera en fuego. La onda expansiva nos lanzó a todos contra la muralla para caer finalmente en el suelo. Mi cuerpo se llenó de heridas, pero aún así fui el primero en levantarme, ya que había sido el que menos daño había recibido en la explosión. Mi mirada se turnó en mis tres compañeros. Mi sire todavía seguía allí, pese a todo. El vástago de negro permanecía inconsciente en el suelo y el Brujah se estaba levantando. En ese instante la alarma de su reloj comenzó a sonar, y pude ver como su mirada iba hacia el cielo.
“¿El cielo?”-pensé tras echarle yo también un vistazo. A pesar de la iluminación que desprendía la casa, el cielo ya no estaba tan oscuro. Eso, relacionado con la alarma del no tan tonto Brujah me hizo pensar que faltaba poco para amanecer, y a ninguno de los dos nos interesaba acabar hecho cenizas.
Lo miré sincero. Luego dirigí mi mirada a su aliado para acabar con los ojos en mi sire. Sin decir nada pretendía que comprendiese que no teníamos tiempo a más y todo había acabado en un empate temporal. Cogí el cuerpo de mi sire y me lo cargué a la espalda. Di unos pocos pasos atrás y mi gran ala blanca derecha se extendió, tras salir por la ranura que había en mi túnica. Pretendía saltar la muralla, y el impulso que me daría el ala compensaría las heridas que complicarían el salto.
Corrí y salté, pasando cerca de mí el estoque que antes había permanecido en mi corazón y logré cruzar al otro lado de la muralla.
“Ese Brujah nunca se rinde. Pensé que entendía que debíamos interrumpir el combato, pero veo que su inteligencia es más reducida de lo que me pareció hace un momento...”
Comencé mi carrera a través de la naturaleza de mi alrededor mientras curaba alguna de mis heridas para poder correr más rápido. Buscaba algún lugar donde resguardarnos del sol, ya que usar la fusión con la tierra cuando mi sire estaba inconsciente sería inútil si quería salvarle.
Por suerte, no muy lejos de allí encontré una iglesia. Corrí hacia la puerta y le di una patada, pero esta no se abría. “Tsk, tendré que volver a intentarlo”
Dejé el cuerpo de mi sire en el suelo y cargué contra la puerta, teniendo un resultado favorable esta vez. Con toda la velocidad que tenía, volví a coger el cuerpo de mi sire y cerré las puertas de la iglesia. Pronto encontré una habitación sin ventanas y decidí que allí descansaríamos durante el día. Dejé el cuerpo de mi sire en una silla y tras comprobar un poco qué le ocurría, supuse que necesitaría sangre, pero esa noche ya había terminado como para buscar algo de caza. Por si acaso, atasqué la puerta con un armario y acto seguido me acosté en el suelo. Poco antes de quedar dormido, se quedó en mi cabeza la cara del Brujah y del vástago que había estado peleando con mi sire. ¿Qué querrían?
Noche 2 – Fin de año
Cuando me desperté, todo seguía exactamente igual a como lo había dejado. Mi sire necesitaba alimento, así que, tras apartar el armario, salí rápido de la iglesia, en busca de algún mortal. No fue difícil encontrar a una víctima y dejarla noqueada de un golpe. Llevé el cuerpo hasta la habitación donde yacía mi maestro, y tras arañar el cuello del mortal, varias gotas de sangre cayeron sobre su boca.
Pronto despertó del trance para acabarse la comida que yo le había regalado. Esperé a que se lo terminara para charlar con él.
-Gracias, Lázaro, me has salvado. Te debo una, en serio.-dijo mientras se limpiaba la sangre de las comisuras.
-No es nada, tranquilo.-dije sinceramente.-
-Hay algo que debo decirte…-comenzó a decir Íllode.
-¿Ah, sí?
-El vampiro contra el que me estaba enfrentando… es el que violó y asesinó a tu amada. Él es culpable de que te metieran en la cárcel. Tengo una cuenta pendiente con él-dijo muy serio.
En ese momento no podía creerlo. “¿Hablaba en serio? Ese vampiro contra el que había estado peleando… era…él. ¿De verdad era el que yo tanto ansiaba encontrar?
-¿Eso es cierto? Demuéstramelo.-dijo con cierta agresividad.
-¿Es que acaso no confías en mí?-me respondió con severidad.
“Entendí su tono. Siempre había confiado en su palabra. Él me había dado la no-vida al fin y al cabo. Y él me había hablado de todo lo que me había ocurrido antes de perder la memoria.”-pensé, mientras que por un momento se pasaba por mi cabeza la idea de que tal vez las cosas no habían sucedido como él me contaba. Sin embargo, fue algo que desheché al instante.
-Así que… es él…-dije con odio.-¿Qué tienes pendiente con él?-pregunté.
-Me metió un tiro en la cara. Eso es todo.
-Entenderás que si hay la oportunidad de matarlo… quiero ser yo él que lo haga, ¿verdad?-le dije muy serio.
-Por supuesto. Es todo tuyo.
-¿Dónde estará ahora?-pregunté, sin esperar una respuesta.-Después de quedar inconsciente… quizá se lo llevo aquel Brujah.
-¿Inconsciente?-preguntó mi sire. “Claro, él no lo ha visto”
-Sí. Cuando la mansión de la Príncipe explotó, el cayó inconsciente. Como faltaba poco para amanecer, te traje hasta aquí.
Íllode se quedó pensativo unos segundos.
-Creo que deberías ir hasta la casa de la Príncipe. Quizá allí estén sus cenizas, y deberías comprobar si ya ha muerto.
-Sí, tienes razón. Iré hasta allí.
-Yo esperaré aquí.
Asentí con la cabeza y salí veloz de la iglesia, en dirección a aquella mansión, que ahora estaría hecha pedazos. Por el camino curé mis heridas, notando en ese mismo instante que empezaba a tener la necesidad de alimentarme, muy a mi pesar…

