jueves, 31 de enero de 2008

Lázaro 2

Tras algunos días de parón en el blog debido a que no encontré un momento para actualizarlo mientras estudiaba para el examen que se me acercaba... aquí estoy de nuevo.

Traigo conmigo la nueva sesión de la partida narrada desde el punto de vista de mi personaje, Lázaro. Acabo de escribirla, así que posiblemente todavía quede por ahí algún que otro error ortográfico o gramatical. Disculpadme, tendré que revisarlo.

La verdad es que me llevó mucho más tiempo del que pensaba escribirlo, pero aquí está. Espero que os guste...


Continuación de... Noche 2 - Fin de año


Me frené. Mi vista logró alcanzar a lo lejos a una señorita mortal que permanecía apoyada en un árbol. Su postura me decía que esperaba a alguien, así que debería darme prisa si no quería armar mucho revuelo. Procuré guardar la maza bajo mi túnica y me acerqué caminando hacia ella. Cuando ella me miró, yo le respondí con una sonrisa.

-Te veo sola…-le dije.

-Sí. Estoy esperando a alguien.-me dijo, mientras echaba un vistazo a los lados por si veía a la persona que vendría a buscarle.

-Está tardando mucho, ¿no crees?-le pregunté, tratando de desprevenirla para poder clavarme mis colmillos.

Ella me miró algo asqueada. Sin duda alguna quería que yo me fuera de allí, ya que mi sola presencia la inquietaba. Ella sabía perfectamente que no estaba hablando con un humano normal.

-Ti-tienes los ojos raros.-me dijo, algo nerviosa.

-Sí, ¿verdad?-le dije, sonriente.

Acto seguido, y sin dejar que alzase la voz, la cogí por los pómulos con mi mano y la estampé contra otro árbol. No podía gritar ya que mi palma le tapaba la boca, pero sus ojos, llenos de terror, hablaban por si solos. Sin perder el tiempo, clavé mis colmillos en su cuello, dejando correr la sangre que, posteriormente, sorbería.

Ella comenzó a revolverse, tratando de escapar de aquella tortura a la que nos estábamos sometiendo. Sus gritos llegaron a escaparse a través de los huecos que dejaba mi mano. Eran gritos desgarrados. El sólo oírlos provocaba un dolor inmenso. Yo continuaba bebiendo su sangre, aunque deseando a cada trago que aquello terminara. Al contrario que ella, yo no sentía dolor, lo que yo sentía era algo mucho peor. Sería imposible explicarlo con palabras aquel sentimiento de angustia, ira, terror, asco… cualquiera de esos términos se quedaban demasiado cortos. Era irónico que yo, un vampiro cazador, odiara tanto el alimentarme de humanos. Tiré el cuerpo pálido e inerte al suelo, enfurecido. “Espero que pase tiempo antes de que vuelva a necesitar alimentarme. Esto es… es…” pensaba, mientras golpeaba un árbol, resquebrajando un poco el tronco.

Limpiando la sangre de mis comisuras, reanudé mi pequeño viaje al recinto de la Príncipe. Pero cuando tan sólo había dado un par de pasos, una presencia me visitaba.

-Buenas noches, Lázaro.-dijo una voz tan sosegada como hiriente.

Me di la vuelta y, como esperaba, un horrendo vástago del clan Nosferatu me observaba con una leve sonrisa en los labios.

-¿Qué le trae por aquí, vástago?-le pregunté.

-Traigo información que le interesará.-

-¿Ah, sí? ¿A cambio de qué?-le volvió a preguntar, conociendo los métodos de los Nosferatu.

-Nada. No tendría que darme nada…, al menos por ahora.

-Al menos por ahora, ¿a qué se refiere?

-Tal vez en un futuro necesitemos su participación. Usted parece fuerte y nos será útil para alguna batalla próxima. Pero no se preocupe por eso ahora.

-Trabajaré para ustedes… si la información que me da es valiosa.-sabía que jugaba con alguien que sabía mucho más de lo que yo podría recordar, pero debía andarme con ojo.

-Tiene que ver con el asesinato de una tal… Laura.-el solo escuchar el nombre me había convencido.

-Está bien. Cuenten conmigo, pero dígame lo que sabe.

-El vampiro al que persigues está vivo. Pero, él no es que la asesinó.

-¿Ah, no? ¿Quién es, entonces?-le pregunté, con dudas sobra la certeza de esa afirmación.

-Eso tiene un precio especial, Lázaro. Estaré dispuesto a decirle quien es el asesino de su amada, pero debe saber que el precio por esa información… es la vida de su sire.

No podía creer lo que estaba diciendo. Tenía tan cerca la respuesta de la pregunta que llevaba tanto tiempo buscando… pero el precio era demasiado alto. Si lo que el Nosferatu me decía era verdad, Íllode, mi sire, me había mentido. Pero mi sire muerto a cambio de descubrir que era un mentiroso no era precisamente un cambio justo.

-No. Prefiero descubrir por mí mismo quién ha sido el asesino de Laura y matarlo con mis propias manos.-dije, mientras iniciaba de nuevo el camino hacia la mansión.

-Debo advertirle, Lázaro…-me paré para escucharle, pero de espaldas a él.-que su pasado le perseguirá…

Giré mi cabeza pero él ya no estaba allí.

“¿Mi pasado? ¿Acaso cometí algún error que no recuerdo? No… Íllode me lo habría dicho.”

Pronto llegué al muro por el que había saltado la noche anterior. Pude ver como un cerco policial rodeaba la entrada. Algunos coches patrulla y algunos agentes paseaban por la zona. Uno de los policías me había visto y se acercaba.

-Lo siento, señor. Usted no puede estar aquí.

-Ah, disculpe, ya me voy…-dijo sonriendo amablemente mientras pensaba en una forma de llegar a la casa.-Oiga…-le dije, antes de que se marchara.

-¿Sí?

-¿Sabe qué ha ocurrido aquí?-le pregunté, intentando descubrir algo a mayores de lo que ya sabía.

-Alguien estalló la casa, pero no sabemos por qué.-dijo, mientras hacía gestos para que me fuera.

Di un rodeo al muro y salté por otra zona, alejada de los policías. Cuando mis pies tocaron el suelo, pude ver a lo lejos una silueta conocida. “¡El Brujah! ¿Todavía tendrá ganas de pelea?” Caminé hacia él sin mostrar en ninguno momento algún gesto por el que pudiera pensar que quería batirme con él. Cuando estuvimos lo suficientemente cerca él comenzó a hablar.

-¿Qué haces tú aquí?-me preguntó.

Miré hacia otro lado buscando lo que había ido a buscar: las cenizas del vampiro que, según mi sire, había matado a Laura. En ese momento me preguntaba por qué confiaba tanto en las palabras de un Nosferatu que apenas conocía y comenzaba a dudar en las de un cainita que tanto me había ayudado siempre…

-Estoy buscando algo…-

-¡Hijo de puta!-gritó una voz a mi espalda. Venía del lugar por el que yo me había metido en la mansión.

Me di la vuelta. Una atractiva y bella vampiresa que sostenía una ballesta y un arma de fuego en cada mano, me miraba furiosa.

-¿Me estás hablando a mí?-dije serio.

-Claro que sí, estúpido.-dijo, mientras se acercaba a nosotros.

-¿A qué viene tanto insulto?-le pregunté.

-¿Y todavía me lo preguntas? ¡Hay que joderse!-me respondió.-Parece como si no lo recordases…

-Debes saber… que soy amnésico. No recuerdo nada de mi vida y… prácticamente no recuerdo ni la mitad de mi no-vida. Así que es difícil que recuerde algo.

De su boca salió una irónica y corta risa.

Entonces, de nuevo a mi espalda, aunque esta vez siendo el lado contrario, dijo una voz femenina:

-¡Es ella! ¡Ella es la de las bombas!

-¿Eres tú la que ha colocado los explosivos?-preguntó el Brujah, que permanecía detrás de mí.

-Sí, ¿y qué? Vosotros también veníais a matar a la Príncipe, ¿no?-dijo inicialmente como si se estuviera disculpando.- ¡Bah! Me dan igual vuestras no-vidas. Si moríais con las bombas… ¡os jodéis!-

Siendo capaz sólo de gritar un “¡Quietos!”, de detrás de mí surgió veloz el Brujah, que le propinó un buen puñetazo a la vampiresa sin darle tiempo a defenderse. Durante unos minutos todo fue muy confuso hasta que volví a ver como aquel gran vampiro pretendía golpear a su enemiga otra vez.

Me coloqué en su trayectoria, preparado con mi Fortaleza para recibir el ataque mientras volvía a insistir que parasen. La fuerza con la que el Brujah me golpeó hizo que tuviera que retroceder varios pasos, pero finalmente paró.

-¡Quieto! Déjame que hable con ella. Tiene algo que decirme.

El vampiro hizo un gesto de indiferencia y se dio la vuelta, continuando con lo que hacía en un principio. Me di la vuelta y vi la mirada de la vampiresa clavada en la mía.

-Te presento a mi sire.-dijo, mientras señalaba con la cabeza hacia un lado.

Miré a donde me indicaba y vi surgir de entre los arbustos el cuerpo de un vástago que jamás había visto, o que al menos no albergaba en mi memoria. No acababa de comprender como había aparecido allí ese vampiro. Miré a la vampiresa confuso, algo que ella notó.

-¿No sabes quién es? ¿No te acuerdas de él?

-No. No recuerdo haberlo visto nunca.

-No sé si me jode más que lo matases… o que no recuerdes haberlo matado.

“¿Matarlo? ¿Yo maté a ese vampiro? ¿A esto se refiera el Nosferatu cuando dijo que mi pasado me perseguiría?”

-Ya te dije que no recuerdo nada, así que… ¿cómo pretendes que recuerde que lo he asesinado? Mira… sé mejor que nadie lo que es la sed de venganza, créeme. Así que estaré dispuesto a luchar contra ti cuando quieras. Pero ahora tengo cosas más importantes que hacer…-dije dándome la vuelta y alejándome de ella.

-¿Cosas más importantes qué hacer?-dijo con una risa nerviosa que mostraba cierto resentimiento.-Matas a mi sire y tienes cosas más importantes que hacer, ¿no? Qué honorable…-dijo con ironía.

La calma que tanto me caracterizaba desapareció en un instante. Esa zorra angustiada me había hinchado los cojones. Moví mi túnica hacia atrás y cogí mi maza, saltando hacia a ella furioso. Mi intento de golpearle se había visto frustrado cuando ella, que había estado preparada desde un principio, disparaba una de las flechas de su ballesta que atravesaba mi cuerpo. Había sido una herida sin importancia.

-No tienes ni puta idea de qué es el honor…¡así que deja de tocarme los cojones, cainita!-le grité.

Tras eso, salté el muro.

Los policías me vieron y como vieron que yo desobedecía sus órdenes me dispararon, pero sus balas desaparecieron en la oscuridad.

Volví veloz a la iglesia, dispuesto a hablar seriamente con mi sire sobre los hechos. Cuando entré en el edificio pude ver sentado en uno de los bancos al Nosferatu con el que había mantenido una conversación al principio de la noche. Me senté en el banco siguiente al de él, esperando a que hablara.

-Es inútil que vengas. Tu sire no está aquí.

-¿Ah, no? ¿Dónde está?-le pregunté mientras se levantaba.

-Te advertí que tu pasado te perseguiría…-tras eso, desapareció.

Comprobé que el Nosferatu tenía razón visitando la habitación donde mi sire dijo que me esperaría. A cada minuto que pasaba, notaba las acciones de mi sire algo extrañas, pero seguía manteniendo mi confianza en él. Tenía que buscarlo, era necesario que hablase con él…

Aunque me llevó un rato, corrí maza en mano hacia el Elíseo, situado en el centro de la ciudad. Cuando ya estaba llegando, recordé que era fin de año al ver las calles llenas de jóvenes vestidos elegantemente con vestidos y trajes, respectivamente. Algunos de ellos se burlaron de mi vestimenta. Por un momento pensé en darles su merecido, pero no quería perder tiempo, así que los ignoré y me introduje en el Elíseo, tratando de encontrar a alguien que conociera el paradero de Íllode. Tras ver algunas caras conocidas, la gran mayoría desagradables, me encontré de nuevo con aquel Nosferatu que llevaba toda la noche esperándome allá donde fuese.

-¿Sabes donde está Íllode?-le pregunté, dándome cuenta de que había dejado el respeto a un lado y ahora le tuteaba.

-Fue hacia allí…-dijo, señalándome con el mugriento dedo hacia el Obelisco.

-Gracias…-dije secamente mientras me dirigía hacia fuera.

-Espera un momento.-me dijo.

Giré mi cabeza a un lado para escucharle, pero no lo miré a la cara.

-Eres una pequeña parte importante de un gran plan que es una pequeña parte de un plan maestro, por lo que no desperdicies tu no-vida.

-Lo tendré en cuenta…-le dije con una sonrisa.

Después de un rato encontré a mi sire en una pequeña calle hablando con una vampiresa. Cuando notó mi presencia, me acerqué a ellos y me la presentó como Angelina. La saludé educadamente, para, posteriormente, hablar con Íllode.

-¿Estás completamente seguro de que el vampiro que me dijiste es el asesino de Laura?-le pregunté lo más serio que pude.

-Sí. Estoy seguro de que es él.

-Lo digo… porque un Nosferatu me ha dicho lo contrario. Y bien sabes lo informados que están los Nosferatu.

-¿A qué precio de te dio esa información?-me preguntó.

-Lo hizo a cambio de que yo les ayudase en un futuro.

Él sonrió como burlándose de mí.

-¿Y crees tan ciegamente en algo que has conseguido gratis?-me dijo.

En un momento pensé que había sido demasiado fácil conseguir la información, pero todavía me quedaban preguntas.

-También me dijo… que me diría quien es el verdadero asesino a cambio de tu no-vida.

-Ah, sí… ¿eh?-me dijo, esperando a que yo le confirmase si había aceptado.

-Por supuesto que le dije que no. Tengo algo más que preguntarte…

-Adelante.

-¿Recuerdas si yo maté a algún vampiro importante?-dije mientras me daba cuenta de lo absurda que sonaba mi pregunta.-Cuando estuve en casa de la Príncipe…-comencé a decir.

-¿Encontraste las cenizas o algo del vampiro que te dije?-me interrumpió.

-No, nada. Pero decía que cuando llegué… una vampiresa me atacó porque según ella, yo había matado a su sire.

-Claro que recuerdo que mataras a algún vampiro. Pero no creo que ninguno de ellos fuese importante ni tuviera a nadie que pretendiese vengarse tras su muerte…

Miré al suelo. Desde que mi sire me había dicho quien era el asesino, había crecido en mi interior una pequeña esperanza de encontrar al cabrón que la había matado. Pero todo había sido confusión y pasos en falso. No había avanzado nada, en ese momento estaba más confuso que nunca.

-Creo que deberías hablar con el grandote de ayer. Es posible que él sepa donde está, ¿no crees?

-Iré a casa de la Príncipe. Estaba allí ahora, imagino que seguirá allí.

Me despedí educadamente de los dos y volví por tercera vez a las ruinas de aquella mansión que comenzaba a saberme de memoria. El cerco policial había desaparecido, así como los vampiros que había visto poco antes. Sin embargo, algo había cambiado. Algunas piedras y escombros habían sido apartados manualmente, formando un hueco que llevaba al interior de la casa. Me introduje por el improvisado túnel hasta llegar a unas escaleras, que bajé sin dudar.

Llegué a una habitación y me encontré a dos vampiros peleando espada contra espada. El combate era muy igualado y no parecía que fuera a acabar nunca. Pero entonces miré fijamente a uno de los contendientes.

-¡Tú!-grité, viendo al maldito vástago que había buscado horas atrás. Ese hijo de la gran puta que, según mi sire, había asesinado a Laura, mi amada. Ni siquiera estaba seguro de que el fuera.

-¿Yo qué?-dijo, después de evitar uno de los ataques del vampiro al que yo desconocía.

-¡Tú mataste a Laura!-le grité, a pesar de no estar seguro de si era verdad o no.

-¿Laura? ¿Quién coño es Laura? Yo no he matado a nadie.-me respondió.

La ira creció en mi interior. Allí estaba el supuesto asesino al que tanto había estado buscando. ¿Por qué cojones dudaba tanto en atacarle? ¿Por qué no creía en la palabra de mi sire y sí en la de aquel Nosferatu? Todo me daba igual.

Tiré enfurecido mi maza al suelo, que quedó tiesa, clavada en el parqué. De la manga de mi túnico surgió una espada que cogí hábil por el mango. Era una espada doblada por la mitad por una especie de bisagra. La coloqué recta con un rápido movimiento de brazo y salté inmediatamente después hacia ambos guerreros. Herí al vampiro que no conocía tirándolo al suelo. Puse mi espada hacia él y miré hacia el otro. Con la mano que me quedaba libre, saqué mi otra espada oculta en mi manga izquierda. Ahora cada una de mis espadas apuntaba a uno de los vástagos.

Posiblemente ninguno de ellos fueran culpables de la muerte de mi amada, pero me daba igual.

“Un hijo puta más, un hijo puta menos…”

domingo, 27 de enero de 2008

Víctor y Emily

-Creo... que se te ha caído esto.

-Lo siento... siento haberte mentido en... lo de conocer a mis padres. Es que hoy nada ha salido como... ah... en fin... según el plan.





-Disculpa mi entusiasmo.
-Me gusta tu entusiasmo.

Tocó tarde de orden... sí...

Uhm...

Espero que esta tarde/tarde-noche se me venga la inspiración, que me apetece escribir la segunda sesión de Lázaro. La verdad es que tendré que hacer memoria para recordar todo lo que pasó, porque aunque tampoco es que sucedieran muchas cosas... hay bastante diálogo y algunas frases en concreto que serán difíciles de recordar.

Supongo que si finalmente me viene la inspiración y escribo lo que quiero escribir, volveré a actualizar en el blog con "Lázaro 2". Sino, pues nada, a esperar a que me venga la musa o pasar de escribir esta vez, cosa que espero que no pase.

Ayer, que pensaba estudiar algo... finalmente no lo hice. Me pasé la tarde sólo en casa escuchando música, echando alguna que otra partida a la Wii o viendo anime. Hacía tiempo que no tenía la casa para mí sólo y se agradece. La verdad es que fue una tarde para pensar. Hacía tiempo que no pensaba y aunque normalmente es malo que yo piense, esta vez lo necesitaba. Hay mucho desorden en mi mente y tenía que reorganizar ideas, así como deshacer nudos y aclarar pensamientos. Tocó tarde de orden... sí...


Creo que no hay nada más a destacar de ayer salvo lo que ya he dicho.


Esta mañana vi "La Novia Cadáver" y debo decir que me gustó, tenía pocas expectativas en la película y que fue mejor de lo que esperaba. Exceptuando el final, que era algo incongruente y sin demasiado sentido. Así como la solución del problema que plantea la película, que tampoco es que sea muy coherente. De todos modos la estética me encantó (algo que ya sabía antes de ver la película) y la música de Elfman también (algo que suponía, claro...). Tengo que encontrar y bajarme la melodía principal, que me gustó mucho.


Ayer, pese a lo que me esperaba, estuve animado. Supongo que porque tuve bastante tranquilidad y paz durante todo el día y eso me gusta.

Sin embargo hoy preveo que será un mal día..

viernes, 25 de enero de 2008

"Haz lo que te guste"

Cuando me entra la vena macabro-oscuro-rara me pongo a escuchar esta canción o a ver el vídeo que os pongo a continuación.

Es la versión sin censurar (hoy me enteré de que hay una versión censurada) así que os aviso de que se supone que tenéis que tener más de 18 para ver el vídeo. A mí no me parece tanto ._.

Dir en grey - Obscure




Se suponía que esta mañana debía ir a entregar un trabajo de Derecho. Lo malo es que cuando me dispuse a hacerlo no encontraba lo que necesitaba y me vi con un futuro trabajo de mierda en la mano. Me sentí incapaz de hacerlo. Eso, junto con el examen de Contabilidad que no sabía ni empezar, me hizo pensar si yo estaba preparado para estar en una carrera. Tuve una interesante conversación con mi madre y mi hermana, y me dijeron que ese era "el cambio" del colegio a la universidad. Yo sabía que notaría cambio... pero no tenía ni idea que me iba a costar tanto trabajo adaptarme. Este cuatrimestre ya lo veo perdido, pero al menos intentaré ponerme a trabajar para el siguiente y así superar el reto que no vi en un principio.

Eso me hizo pensar que debía hacer lo que me gustase. Debía dedicar mi tiempo a algo y la carrera sería un añadido más a mi vida. Una preparación como cualquier otra, pero no la principal, como había sido hasta ahora la ESO y el Bachiller. Siempre había tenido en mente que era el camino que debía seguir, pero nunca me había planteado que no tengo porque apresurarme por hacer lo que se supone tengo que hacer. Haré lo que tengo planeado, es decir, haré el primer ciclo de ADE para luego poder pasarme Publicidad y acabar con el título de Licenciado en Publicidad. Pero a parte de eso, me apuntaré a un curso de doblaje, algo a lo que me gustaría dedicar mi vida. Os parecerá estúpido, pero me encanta el doblaje y no me importaría que ese fuese mi trabajo, aunque tenga poco reconomiento. También me apuntaré a clases de Iaido. En un principio pretendía hacer Kendo, pero tras buscar información y saber que en Coruña podría dar Iaido, me he decantado por este. Prefiero el Iaido al Kendo.

Ya lo decía mi madre: "Haz lo que te guste, no lo que te de dinero o creas que te será más necesario en el futuro".

Yo le insistía en que buscaría algo que me diese dinero y me fuera útil, ya que me gustase o no no iba a arreglarme la vida.

Voy a disfrutar ahora que puedo. Me gusta el doblaje y las katanas, así que estará bien aprender a doblar y aprender a utilizar una katana, aunque sea utilizando un bokken de aprendizaje.

Un saludo ^^

jueves, 24 de enero de 2008

Me gusta el Visual

Me gusta el Visual.
Me gusta su estética.
Me gusta su música.
Me gusta su estilo.
Me gusta mucho el Visual, coño ya ò.ó

Me gusta la música japonesa, y el Visual es uno de los que más, a pesar que la voz del cantante no sea precisamente muy buena.

Me gustan grupos como Nightmare o Girugamesh, que son mis grupos preferidos de Visual y de los grupos que más escucho.

He aquí ejemplos de canciones que me gustan de Nightmare: Believe y Jashin to Bara.








Y de Girugamesh: Owari to Mirai y Volcano.






Y ambos... pienso verlos en directo.

miércoles, 23 de enero de 2008

Jardines Muertos

Hoy no me levanté demasiado temprano...

Tenía pensado ir a Función Financiera: Economía de la empresa, de 11:30 a 12:30, para después pasar la hora libre (el profe Ron nos había dado el día libre), comer y estudiar hasta las 16:00, hora en la que empezaba el examen parcial de Contabilidad.

Fue lo que hice, aunque estuve a punto de quedarme en casa a estudiar hasta la hora del examen. Pensé que se me haría más larga la espera hasta el examen, pero no fue así, se me pasó en un momento, a pesar de que poco repasase.

Como no, el examen salió como esperaba... o incluso diría que salió mucho peor de lo que me esperaba, ya que contaba con saber hacer más o menos algo, pero me quedé en blanco totalmente. En fin, otra vez será, porque esta vez ha sido realmente mala.

Me jodió bastante el examen, aún teniendo en cuenta que contaba poco, significó más de lo que realmente era, ya que mentalmente se decidían más cosas...

Llevo unos días con ánimo variable. Pronto estoy bien y feliz como estoy hecho una puta basura, y aunque intento buscar una razón... no la encuentro, o al menos no creo que sea ninguna de las posibilidades que se me plantean. Estoy seguro de que lo que necesitaba era "tomar el aire", es decir, salir a dar una vuelta con mis amigos, comprar algún manga atrasado que me quedara sin comprar, estrenar alguna prenda de ropa, ver alguna película en el cine, salir por la noche...

Sin embargo, mi conciencia y me sentido de la responsabilidad, normalmente sellados en lo más profundo de mi ser (siempre me gustó lo de "sellar" como oculto o atrapado), han salido prohibiéndome hacer todo eso para dedicar el tiempo a estudiar. Al fin y al cabo son 3 exámenes y pronto pasan...

Algo que me servirá como soplo de aire fresco es la partida del sábado, que espero con ganas.

¿Sabéis? Tenía pensado actualizar con un detalle que me llamó la atención durante el día y que me parecía oportuno criticar, pero como implica hablar sobre cosas personales mías que normalmente nadie cree cuando me sincero y se lo digo... paso de comentarlo en público y que la gente me diga que es mentira (aún sabiendo que si se pasa alguien por el blog, será a alguien que probablemente ya lo sepa). Eso, y que en parte sonaría un tanto creído. (quizá, más adelante... me atreva a comentarlo...)

Ahora mismo no estoy de humor y me duele mucho la espalda. Así que imagino que me acostaré dentro de un rato. No creo que mañana vaya a clase, así que podré descansar lo que quiera. Dedicaré la tarde entera a hacer un trabajo de Derecho, espero que me salga mínimamente decente.

Buenas noches, espero no haberos aburrido con esta entrada.

(A ver quien adivina de dónde saqué el título)


Me quejo de vicio~~~~

martes, 22 de enero de 2008

Kuroi Namida


Kuroi namida nagasu...
Watashi ni wa nani mo nakute, kanashisugite...
Estoy bien. Pero hoy llevo toda la mañana como triste al recordar ciertos detalles o al pensar en algunas cosas. Espero actualizar esta tarde con algo más alegre, pero es lo que me pedía ahora el cuerpo...

lunes, 21 de enero de 2008

Lázaro 1

Buenas tardes.

Al final ayer hice lo que me había propuesto y escribí la sesión del sábado desde el punto de vista de mi personaje, con algún añadido que no afecta a la trama, pero que que creí que quedaría bien. La calidad del escrito no es muy alta, pero fue algo que escribí al momento y debo reconocer que tampo me paré mucho a darle calidad. A parte que era difícil relatar algunas cosas y recordar absolutamente todo lo que pasó durante la partida. Así que no seáis muy duros con las críticas. Es bastante largo para el blog (de unas 5 págs en el Word), así que si no tenéis ganas o tiempo para leer, acabad aquí.


Noche 1 – Atentado contra la casa de la Príncipe

El golpe me lanzó directamente contra un árbol y posteriormente caí de bruces contra el suelo. Levanté la mirada y vi a mi enemigo delante de mí. Sus brazos eran enormes, concretamente los de un gorila. Distintos vástagos del clan Gangrel nos rodeaban formando un círculo y animando a que nos peleáramos. Escasas veces había alguna reunión Gangrel, ya que solemos ir por libre y sin meternos en asuntos ajenos. Sin embargo, eran estos encuentros en donde podíamos ver cuán fuerte se hacía el clan. En cada encuentro se peleaba una pareja y esa noche me tocaba a mí y al vástago de brazos de gorila.

Me levanté e hice estallar mi cuello moviéndolo hacia un lado. Todavía no había perdido pese a mis heridas. No. No había perdido. Volví a fijarme en sus brazos, eran ciertamente útiles en una pelea, mientras que yo sólo poseía ojos de gato, cola de caballo y una esplendorosa ala blanca que tenía que ocultar bajo algún ropaje si caminaba por la ciudad. Pero en ese momento llevaba el torso desnudo y no me avergonzaba de esos aspectos de mi físico que dejaba señales de mi Bestia interior. Tal vez no fuera útil en un combate, pero para algo había entrenado mucho una de las disciplinas propias de los Gangrel: Protean. Invoqué su segundo nivel y en poco tiempo mis manos se habían transformado en dos potentes y salvajes garras de bestia. Él lo vio, pero no hizo nada, tan solo me esperaba.

De un salto me abalancé sobre él, con mi garra izquierda pegada a mi cuerpo. Sin pensarlo mucho, aquel vástago gorila movió su brazo para golpearme, pero mis reflejos estaban lo suficientemente desarrollados como para esquivarlo. Aproveché el hueco que había dejado para atacar con todas mis fuerzas con mi preparada garra izquierda, que había permanecido atrás para golpear con más potencia. El vástago voló hasta atravesar uno de los árboles del bosque y acabó impactando contra una piedra, que se resquebrajó al recibir tan fuertemente el gran cuerpo del vástago. Hábilmente me acerqué a él y coloqué mi garra en su cuello para que no pudiera levantarse. Si se movía tan solo un poco, hundiría mis uñas en la piel de su cuello.

Nuestras miradas volvieron a coincidir. Tras unos segundos de tensión, el vástago del cual desconocía el nombre sonrió.

-Acepto mi derrota, cainita.-me dijo finalmente.

Retiré mi brazo mientras mi garra volvía a su forma habitual y le ayudé a levantarse. Mientras el vástago me retaba a un futuro duelo, pude ver entre el público a un vampiro con orejas de gato. Era mi sire, y si él estaba allí es porque tenía algo que decirme. Volví en mí para responder al gorila que lucharía contra él cuando quisiera.

Busqué mi ropa y me vestí rápidamente, teniendo el cuidado de colocar mi ala donde debía. Tras colocarme la túnica y coger mi preciada maza me acerqué a mi sire.

-¿Ocurre algo?-le pregunté.

Él miró a los lados esperando a que se disolviese el encuentro Gangrel y finalmente dijo:

-Tienes que venir conmigo, Lázaro. Unos vampiros han irrumpido en casa de la Príncipe.
-¿Cómo has dicho? Vayamos inmediatamente.

Salimos del bosque dirigiéndonos a toda velocidad hacia la casa de la Príncipe. Supuse que la ayuda que necesitaba mi sire era para luchar contra ellos, así que le hice una pregunta.

-Esos intrusos… ¿debemos aniquilarlos?
-Sí.

Sonreí brevemente mientras continuábamos corriendo en dirección a la mansión. Por fin había algo de acción.


Después de un buen rato llegamos hasta el recinto donde permanecía la mansión de la Príncipe en toda su grandeza, rodeada de un gran muro de piedra. Íllode, mi sire, abrió la puerta y entramos.

-Tú mira por allí.-dijo señalándome un lado de la casa.-Yo echaré un vistazo por aquí.

Después de asentir con la cabeza, me introduje en una de las habitaciones, concretamente el salón. Miré un poco cada mueble, buscando alguna señal de intromisión, pero todo estaba muy tranquilo, realmente no parecía que allí hubiera estado alguien.

-Lázaro.-dijo una voz a mi espalda. Me di la vuelta y vi a mi sire.-Sígueme, los he oído.

Salimos al exterior hasta dirigirnos a un lateral de la casa y caminamos hasta una pared que tenía un pequeño agujero. Desde mi oposición alcanzaba a ver a un vástago que trataba de tirar la pared abajo.

-Son ellos.-dijo Íllode.
-Yo me encargo.-dije, golpeando la pared con mi maza con toda la fuerza que tenía.

Parte de la pared se precipitó contra el suelo, aumentando el radio del agujero. Sin embargo, antes de que pudiera reaccionar, un largo estoque de madera surgió de la oscuridad, con tan mala suerte que atravesó mi pecho y finalmente mi corazón. Casi al mismo tiempo, el único vampiro que yo había logrado ver hería mi hombro con una espada.

“No puede ser. Me han estacado… ¡maldita sea!”

Sin embargo, sabía que mi sire estaba allí al lado y podría quitarme la improvisada estaca en cualquier momento. Pero eso no ocurría, “¿a qué coño estaba esperando?” Fue entonces cuando pude ver con el rabillo de mi paralizado ojo cómo caía Íllode al suelo después de un fuerte golpe. Tras él corría un vampiro de vestimentas negras y pelo largo.
Por un momento temí por mi vida. Yo había ido allí con la intención de acabar con los intrusos y había acabado estacado frente a dos enemigos, uno armado con una espada y otro invisible, que supuse que utilizando algún tipo de disciplina había conseguido estacarme. Ambos vampiros salieron de la habitación por el agujero, ignorándome, y tras él, otro vampiro de aspecto imponente. “Un Brujah no…” fue lo primero que pasó por mi cabeza.

-Él nos atacó.-dijo la voz de una joven vampiresa que por fin se había dejado ver.

Segundos después, la pared se destruía en pedazos tras ser atravesada por una gran gárgola de piedra, que, en un suspiro, se deshizo en el aire. El Brujah me miró pensativo, para después coger el estoque que yacía en mi pecho y clavarlo en el suelo, dejando mi cuerpo boca arriba. La vampiresa que me había estacado gritaba en la lejanía: “¡Es una bomba! ¡Una bomba!” El maldito Brujah decidió escapar, no sin antes pisotear mi cuerpo.

En esa posición apenas podía ver nada, por lo que durante un momento no sabía que ocurría a mi alrededor, salvo intuir que mi sire y el joven de negro estaban luchando. Tras un golpe seco, noté como se acercaban unos pasos. Vi a mi sire y como el Brujah se abalanzaba sobre él para acabar cayendo al suelo después de un golpe de Íllode, que me pisó el pecho y tiró del estoque para, por fin, liberarme de mi parálisis.

Todavía tirado en el suelo, miré a mi sire y le dije:
-Gracias… lo necesitaba.

Me levanté y vi en una esquina de la casa a la extraña cainita hablar con otra vampiresa que colocaba con mucha atención una especie de artefacto en la pared. Suponía que se trataba de la bomba de la que hablaba la extraña vampiresa. Miré a mi sire, esperando órdenes.

-Será mejor que te vayas. Tengo algo pendiente con él y aquí corres peligro.
-Si vas a luchar contra ese vampiro, quiero verlo. De todos modos me alejaré un poco por si al final explota esta casa. Él no insistió más y se acercó al vástago de ropajes negros, que yacía desmayado cerca del muro. A una distancia prudencial, yo también me acerqué al muro para evitar la explosión dentro de lo posible.

Justo antes de que mi sire agarrase por el cuello a ese vampiro, este pudo decir con algo de dificultad:

-Idos.

La vampiresa de las bombas ya no estaba, y la extraña cainita salió corriendo después de decir que no se lo pensaría dos veces. Incomprensiblemente, el vampiro que me había herido con su espada se introducía por el agujero por el que poco antes había entrado. En ese momento me di cuenta de que todavía quedaba alguien más.

“¡El Brujah!”-pensé al momento, cuando vi como un gran cuerpo se movía a una velocidad impresionante con dos espadas en mano, dispuesto a cortarle la mano a mi sire, que mantenía en el aire a su enemigo. Pero mi sire tenía más experiencia que él y se zafó de él fácilmente, después de recibir un pequeño corte en el brazo. Yo, que observaba la escena expectante, pude ver como el enemigo de mi sire sacaba del abrigo una escopeta para, posteriormente, apuntar hacia él.

-¡No!-grité, mientras corría, maza en mano.

No pude llegar a tiempo y mi sire recibió un tiro en toda la cara, volando por los aires para acabar rodando por los suelos, inconsciente. Por suerte sólo inconsciente y no muerto. La confusión tras el disparo hizo que fallara en mi ataque, y cuando me disponía a golpearlo de nuevo, mis reflejos me lo impidieron y me paré.

Miré hacia la casa y activé mi Fortaleza pocos segundos antes de que aquella enorme mansión estallase y se envolviera en fuego. La onda expansiva nos lanzó a todos contra la muralla para caer finalmente en el suelo. Mi cuerpo se llenó de heridas, pero aún así fui el primero en levantarme, ya que había sido el que menos daño había recibido en la explosión. Mi mirada se turnó en mis tres compañeros. Mi sire todavía seguía allí, pese a todo. El vástago de negro permanecía inconsciente en el suelo y el Brujah se estaba levantando. En ese instante la alarma de su reloj comenzó a sonar, y pude ver como su mirada iba hacia el cielo.

“¿El cielo?”-pensé tras echarle yo también un vistazo. A pesar de la iluminación que desprendía la casa, el cielo ya no estaba tan oscuro. Eso, relacionado con la alarma del no tan tonto Brujah me hizo pensar que faltaba poco para amanecer, y a ninguno de los dos nos interesaba acabar hecho cenizas.

Lo miré sincero. Luego dirigí mi mirada a su aliado para acabar con los ojos en mi sire. Sin decir nada pretendía que comprendiese que no teníamos tiempo a más y todo había acabado en un empate temporal. Cogí el cuerpo de mi sire y me lo cargué a la espalda. Di unos pocos pasos atrás y mi gran ala blanca derecha se extendió, tras salir por la ranura que había en mi túnica. Pretendía saltar la muralla, y el impulso que me daría el ala compensaría las heridas que complicarían el salto.

Corrí y salté, pasando cerca de mí el estoque que antes había permanecido en mi corazón y logré cruzar al otro lado de la muralla.

“Ese Brujah nunca se rinde. Pensé que entendía que debíamos interrumpir el combato, pero veo que su inteligencia es más reducida de lo que me pareció hace un momento...”

Comencé mi carrera a través de la naturaleza de mi alrededor mientras curaba alguna de mis heridas para poder correr más rápido. Buscaba algún lugar donde resguardarnos del sol, ya que usar la fusión con la tierra cuando mi sire estaba inconsciente sería inútil si quería salvarle.

Por suerte, no muy lejos de allí encontré una iglesia. Corrí hacia la puerta y le di una patada, pero esta no se abría. “Tsk, tendré que volver a intentarlo”

Dejé el cuerpo de mi sire en el suelo y cargué contra la puerta, teniendo un resultado favorable esta vez. Con toda la velocidad que tenía, volví a coger el cuerpo de mi sire y cerré las puertas de la iglesia. Pronto encontré una habitación sin ventanas y decidí que allí descansaríamos durante el día. Dejé el cuerpo de mi sire en una silla y tras comprobar un poco qué le ocurría, supuse que necesitaría sangre, pero esa noche ya había terminado como para buscar algo de caza. Por si acaso, atasqué la puerta con un armario y acto seguido me acosté en el suelo. Poco antes de quedar dormido, se quedó en mi cabeza la cara del Brujah y del vástago que había estado peleando con mi sire. ¿Qué querrían?

Noche 2 – Fin de año

Cuando me desperté, todo seguía exactamente igual a como lo había dejado. Mi sire necesitaba alimento, así que, tras apartar el armario, salí rápido de la iglesia, en busca de algún mortal. No fue difícil encontrar a una víctima y dejarla noqueada de un golpe. Llevé el cuerpo hasta la habitación donde yacía mi maestro, y tras arañar el cuello del mortal, varias gotas de sangre cayeron sobre su boca.

Pronto despertó del trance para acabarse la comida que yo le había regalado. Esperé a que se lo terminara para charlar con él.

-Gracias, Lázaro, me has salvado. Te debo una, en serio.-dijo mientras se limpiaba la sangre de las comisuras.
-No es nada, tranquilo.-dije sinceramente.-
-Hay algo que debo decirte…-comenzó a decir Íllode.
-¿Ah, sí?
-El vampiro contra el que me estaba enfrentando… es el que violó y asesinó a tu amada. Él es culpable de que te metieran en la cárcel. Tengo una cuenta pendiente con él-dijo muy serio.

En ese momento no podía creerlo. “¿Hablaba en serio? Ese vampiro contra el que había estado peleando… era…él. ¿De verdad era el que yo tanto ansiaba encontrar?

-¿Eso es cierto? Demuéstramelo.-dijo con cierta agresividad.
-¿Es que acaso no confías en mí?-me respondió con severidad.

“Entendí su tono. Siempre había confiado en su palabra. Él me había dado la no-vida al fin y al cabo. Y él me había hablado de todo lo que me había ocurrido antes de perder la memoria.”-pensé, mientras que por un momento se pasaba por mi cabeza la idea de que tal vez las cosas no habían sucedido como él me contaba. Sin embargo, fue algo que desheché al instante.

-Así que… es él…-dije con odio.-¿Qué tienes pendiente con él?-pregunté.
-Me metió un tiro en la cara. Eso es todo.
-Entenderás que si hay la oportunidad de matarlo… quiero ser yo él que lo haga, ¿verdad?-le dije muy serio.
-Por supuesto. Es todo tuyo.
-¿Dónde estará ahora?-pregunté, sin esperar una respuesta.-Después de quedar inconsciente… quizá se lo llevo aquel Brujah.
-¿Inconsciente?-preguntó mi sire. “Claro, él no lo ha visto”
-Sí. Cuando la mansión de la Príncipe explotó, el cayó inconsciente. Como faltaba poco para amanecer, te traje hasta aquí.

Íllode se quedó pensativo unos segundos.

-Creo que deberías ir hasta la casa de la Príncipe. Quizá allí estén sus cenizas, y deberías comprobar si ya ha muerto.
-Sí, tienes razón. Iré hasta allí.
-Yo esperaré aquí.

Asentí con la cabeza y salí veloz de la iglesia, en dirección a aquella mansión, que ahora estaría hecha pedazos. Por el camino curé mis heridas, notando en ese mismo instante que empezaba a tener la necesidad de alimentarme, muy a mi pesar…

domingo, 20 de enero de 2008

Alado Azrael

Buenas tardes.

Hoy dedicaré el fotolog a hacer publicidad de este blog, y así cualquiera que quiera podrá pasarse y si eso, dejarme un comentario. Siempre es agradable saber que a alguien le interesa perder el tiempo leyendo mis aburrimientos.

Aunque nadie lo ha notado, he cambiado la plantilla que tenía elegida, así como mi imagen personal y el título, que es una cutri-imagen toda "made in Paint". Así como la imagen publicitaria que estará puesta en el fotolog.

Siento la entrada de ayer, que supongo que algunos leeréis por curiosidad, pero no estaba yo muy de humor cuando la hice, pero como quería escribir algo para inaugurar este blog, puse lo que se me estaba pasando por la cabeza en ese mismo momento.


Hoy me desperté más o menos temprano, sobre las 9:45-10:00, más o menos. Después de salir de mi habitación y del baño, fui a la cocina a sacar el Sunny de la nevera (suelo beber Sunny con el desayuno) y un vaso al mueble donde están guardados los vasos. Desencajé dos vasos para hacerme con el de arriba (con una sola mano, en la otra estaba la botella de Sunny) con tan mala suerte que el vaso chocó contra una pequeña jarra que estaba mal colocada encima de una taza alargada en la que sale una vaca (una taza que le regalé a mi hermana), cayendo ambas cosas (taza y jarra) del mueble hacia mí.

El reflejo hizo que levantara el brazo donde llevaba el vaso para intentar "coger" lo que se caía del mueble. Lo siguiente que recuerdo es un "CRASH" y ver como se iba una jarra al suelo destrozándose en pedazos y extendiéndose por la cocina. Miré mi mano. En mi mano estaba el vaso que había cogido, pero estaba roto en tres o cuatro pedazos grandes y muchos pequeñitos extendidos por la palma de mi mano. Encima de uno de los trozos se apoyaba la taza de la vaquita totalmente intacta.

Apoyé el Sunny mientras oía como mi madre se acercaba y puse a salvo la taza que con tanto cariño le había regalado a mi hermana. Coloqué los trozos grandes del vaso en un sitio donde no cayeran, todo esto sin moverme del sitio, ya que estaba descalzo (sólo con unos calcetines) y el suelo estaba lleno de pedacitos de cristal. Mi madre llegó y antes de ponerse a recoger el estropicio me dijo que pusiera la mano en el agua para que cayeran los diminutos trozos de cristal que se había pegado o clavado en mi mano. En poco tiempo, los trozos se fueron por el desagüe gracias al agua y a algún cristalito que me desclavé y por suerte no tenía herida alguna. Pero se me hizo extraño notar como un vaso se rompía en mi mano...

Cuando llegué a la sala pude ver encima de la mesa una bolsa marrón con ciertos manchurrones de grasa. En ella ponía: "Via Veneto". Sonreí. Mi madre se había acordado de que días atrás le había pedido tomar los churros que no había tomado en año nuevo (a pesar de que había 5 en año nuevo, quería que se repartieran entre los demás ya que a mí tampoco me corría prisa) y había ido a la churrería de Vilaboa mientras yo dormía. Me calenté un chocolate y me tomé uno de los desayunos que más me gustan, recordando esa especie de tradición que había en mi casa de tomar churros un domingo por la mañana.

Unas horas después comí y tras charlar un poco con mi madre y mi hermana, me senté en el ordenador y me dispuse a ver los cuatro episodios que tenía bajados de Bleach y que no todavía no había visto. Cuando ya llevaba algunos minutos del primero, la musa llegó a mi cabeza y supe cómo iba a escribir algo que llevaba ya cierto tiempo en querer escribir. Os cuento...

Desde que empecé la partida de Vampiro y después de saber que Solhdeck pretendía grabarla (aunque finalmente no pudiese), me apeteció escribir lo que nos fue pasando. En el prólogo no lo recordé y volvió a mi memoria en la sesión en la que Arcangelo moría, con lo que relatar lo que le sucedía a mi personaje me parecía difícil porque no recordaba nada. Bien, pues fue cuando se me vino la inspiración viendo Bleach y pensé en ir escribiendo con mi nuevo personaje (Lázaro) lo que me fuera pasando, sesión a sesión, porque era más sencillo seguir el ritmo de la partida.

Mientras veía los capítulos pensaba en formas de narrar lo que tenía en la cabeza, así que poco me enteré de lo que veía... pero bueno. Al terminar pensé en actualizar el blog con mis "memorias" y el fotolog con la publicidad de "Winged Azrael". Espero escribir el relato de Lázaro esta noche, ya que más o menos he pensado lo que poner.

Hoy es domingo y odio los domingos, pero hoy me encuentro un tanto animado.

Espero que alguien se pase por el blog, ya que con este estoy un poco más ilusionado que con el anterior. Insisto en que agradeceré mucho leer vuestros comentarios.


Un saludo, Dhaos.

sábado, 19 de enero de 2008

Caprichosismo Mental

Finalmente me decidí por crear el blog. Ya había hecho otro aquí en "Blogger", así que así me ahorraba el nuevo registro en cualquier otro servidor. Eso y que este ya lo entendía más o menos...

Llevo un rato intentando configurar una cosa, pero veo que todavía no le pillé demasiado el tranquillo. Espero cambiar dentro de poco la imagen del título y la del avatar (o lo que sea eso). Usaré esto de diario o de "desahogadero", más que nada que por hacer algo y reflexionar escribiendo, que siempre me ayuda más que pensándolo, ya que puedo releerlo y volver a pensar en algo que ya he reflexionado en el pasado.

Hoy empecé el día animado porque era partida de Vampiro y suelo pasarlo bastante bien, pese a la cantidad de veces que corre peligro la no-vida de mi personaje. Pero poco a poco noté que tampoco iba a ser un gran día. Finalmente no lo fue, estuve un poco de mal humor y "triste" toda la tarde, y sólo miré un poco de Contabilidad, pasando casi el resto del día tirado en cama, pensativo.

Odio la soledad. Y fines de semana como estos son los que dañan mi estado anímico, ya que los que están exámenes, están ocupados, y los que no también, ya que salen a pasarlo bien.


Llevaba días sin acordarme de... llamémosle "ese pequeño detalle", pero hoy, como no tenía nada en lo que ocupar la mente, volvió a mí, volviendo a joderme con mis comeduras de olla y pensamientos de "Y si... pero... es que si... claro, pero entonces esto... mierda". Odio no saber con certeza si esto o aquello, no poder decir con seguridad que es cierto, que de verdad me pasa eso. Me está volviendo loco el escribir con tanta sutilidad, en fin... si alguien se pasa por aquí poco entenderá...

Por suerte, me dio un pequeño arrebato que me hizo crear el blog donde escribiré entradas como esta: desordenadas y sin contenido, y que me animó, mientras escuchaba música.

Qué poco me gusta esta mierda de entrada...


Un saludo, Dhaos.