miércoles, 25 de febrero de 2009
Feeling good
Toda mi vida se ha caracterizado por la cobardía, la inseguridad, la falta de autoestima, la aceptación, la pasividad, y, sobre todo, por la autocompasión. Acabo de salir de un año muy malo, tanto en el ámbito personal como de salud, que es la primera vez que una enfermedad (dos, exactamente) consigue acabar conmigo mentalmente hablando. Jamás me desesperé tanto y aunque siempre he perdido la esperanza con facilidad, en este caso resultó pisoteada y humillada.
Por supuesto, como dije arriba, llegó en el peor momento posible, un momento de inseguridad absoluta y de desconocimiento total sobre mis sentimientos. (¡Coño, no tenía tiempo!).
Por todo eso, veo a los últimos meses como una prueba. Una prueba en mi vida, la más gorda hasta ahora. Ya que me veía obligado a tomar varias decisiones importantes y afrontar problemas en el peor momento de salud de mi vida. Y yo estaba acostumbrado a dejar pasar los problemas, ya que con el tiempo acababan arreglándose, de un modo o de otro, y aunque me quejo siempre de mi suerte, la verdad es que solían acabar con satisfactorios resultados.
Pero ahora la suerte no estaba de mi lado. Lo único que conseguía era hundirme más y más en la mierda. Lo único que conseguía era empeorarlo todo, incluso mi salud.
Pero supe que tendría que arreglarlo todo desde abajo para poder salir del pozo. Las pasaría putas, sufriría, lloraría, sería un hijo de puta, pasaría noches en vela con naúseas, me sentiría mal en general. Pero o lo hacía, o saldría muy jodido yo... y más de una persona.
Y le eché huevos.
¿Cómo? No lo sé. Todavía me cuesta creer que lo haya hecho. Ya se sabe que las primeras veces cuestan mucho. No estás convencido de si hacerlo o no, sabes que la vas a cagar y tienes miedo. ¿Fue la desesperación? ¿Fue por enfado conmigo mismo? ¿Porque sabía que sería mejor para mí?
Sabría decir que cosas me ayudaron a echarle huevos, pero no sabría decir cuales no me afectaron. El caso es que lo hice, y estoy orgulloso.
Me sentí valiente, me sentí seguro, me subió el autoestima, no acepté mi estado de ánimo, no fui pasivo, y, desde luego, no me refugié en la autocompasión.
Jodí. Hice sufrir.
Sabía que lo haría. Pero prometí ser egoísta, y pensar sólo en mí. Quizá así consiga odios, quizá, pero ahora me da igual.
El caso es que...
It's a new dawn...
It's a new day...
It's a new life...
For me.
And I'm feeling good.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
