viernes, 29 de febrero de 2008

Lázaro 4

Y aquí está la siguiente parte, después de todo este tiempo. No es que dejara de escribirlo, pero no tenía ese "toque" que me da ganas de escribir. Me faltaban dos sesiones por escribir, esta es la primera, la única que me ha dado tiempo a escribir antes de la partida de mañana, pero bueno, ni esta ni la siguiente es demasiado larga, así que más o menos las recuerdo o recordaré.

He cambiado un poco algunas cosas o las he omitido intencionadamente, porque mi memoria no es perfecta, pero creo que no ha quedado del todo mal. Acabo de escribirlo ahora y... pretendía seguir ahora, pero tengo que lavarme el pelo y son las 23:00 de la noche. Si me apetece, escribo el resto, pero creo que lo dejaré para la semana, porque lo que sucede en "Lázaro 5" es interesante.
(No entiendo muy bien porque me lo pone todo entre tanto espacio, bah, da igual)

Aquí está:


Ella me sonrió levemente, algo que agradecí. Devolví el estoque a la joven y extraña vampiresa de la que desconocía el nombre y miré al Nosferatu, tenía que hablar con él. Mientras caminaba pude ver como al lado de Amílcar había un perro de tres cabezas, algo que me sorprendió.

-Enhorabuena.-me dijo el Nosferatu, cuando llegué junto a él.

Volví a colocarme mis cosas y le respondí:

-Lamento no haber hecho más. La suerte no estaba conmigo.

El Nosferatu no dijo nada más. Sabía que pronto desaparecería y yo tenía algo que decirle, así que sin darle tiempo le dije:

-Tengo algo que preguntarte.

-Adelante.

-En cuanto al segundo trato del que hablamos… me gustaría saber todos y cada uno de los detalles que implicarán llevarlo a cabo.

-A cambio de un trabajo parecido a este, pero más grande, te diré quién fue el asesino de Laura.

-Pero dijiste que terminaría finalmente con la muerte de mi sire.

-Eso es lo que ocurrirá tras darte la información, sí. Pero es algo que tú llevarás a cabo.

-Entonces… tras hacer el trato… ¿yo seré el que elija si Íllode muere o no?

-Exacto.

-Entiendo… gracias…-antes de haber terminado la frase, el Nosferatu ya había desaparecido.

Miré atrás un momento, para comprobar si quedaba alguien. Descubrí que ya se habían marchado algunos, así que decidí volverme a mi territorio, el monte de San Pedro.

Tras un largo paseo, me coloqué en la zona más alta del parque, observando toda la ciudad. No era la primera vez que miraba ese bello paisaje, pero nunca me cansaba. Si cerraba los ojos, me imaginaba a mí mismo lanzándome al vacío, y desplegando mis alas para planear entre los edificios. Pero al abrirlos recordaba que yo había sido bendecido… o maldito con un solo ala. Salí del trance cuando oí un ladrido a mi espalda. Me di la vuelta y vi a la pequeña criatura de tres cabezas ladrarme amistosamente. Yo me agaché junto a él y lo acaricié, manteniendo una extraña conversación a base de ladridos. Cuando me incorporé, el perro comenzó a caminar y a mirarme. Supuse que quería que le siguiera, y eso hice.

Atravesamos parte del parque hasta llegar al conocido laberinto con paredes de arbusto. El perro ladró con sus tres cabezas, como mostrándome la entrada.

-¿Quieres que entre?-le dije, siendo contestado con un ladrido.-Está bien… entraré…

Atravesé aquel laberinto que ya casi me sabía de memoria, preguntándome con que me encontraría. Cuando llegué al final, junto al elefante-arbusto, vi clavada en su trompa un objeto alargado. Me acerqué mientras guardaba mi maza y lo cogí. Lo examiné detenidamente, ya que era la primera vez que veía algo parecido. Se trataba de una espada enfundada, sutilmente curvada y cuidadosamente adornada. Cogí la vaina con mi mano izquierda y llevé mi mano derecha a la empuñadura. Tras un leve chasquido, aquella espada salió limpiamente de su vaina, mostrándome una brillante hoja. Enganché la vaina a mi cinturón y toqué con mis manos la preciada arma, hasta que finalmente cogí la empuñadura con mis dos manos. Aunque nunca había tenido en mis manos una, tenía grandes dotes con las espadas y en pocos minutos sabía perfectamente como manejarla. Sonreí.

Cuando caminaba hacia la salida, me preguntaba quién me había hecho tan preciado regalo y me recordé que tenía que agradecérselo. Al llegar al exterior, comprobé que el animal había desaparecido. No le di importancia y volví a mi lugar. Volví a mirar la ciudad desde lo alto, pero esta vez mi pensamiento había cambiado. Pensé en las palabras del Nosferatu… “es algo que tú llevarás a cabo”. Si lo había dicho era por algo, quizá tuviese el libre albedrío como para elegir si matarlo o no, pero las circunstancias me obligarían a hacerlo. Sólo había dos opciones a elegir: Saber la verdad y matar a mi sire… o seguir engañado en el mundo en el que mi sire me ayuda y protege. Difícil elección. Lástima que el valor de la verdad fuese más alto que el valor de la no-vida de mi sire…

Utilicé la Fusión con la Tierra, adquirida gracias a Protean, para pasar el día. Esa noche… había terminado.

Noche 3 – El Ángel de la Venganza

Salí de nuevo al exterior. Comprobé que todas mis armas estuvieran bien colocadas y corrí hacia el Elíseo lo más veloz que pude. Quería ver a mi sire por última vez antes de saber quién era el asesino de Laura y descubrir la razón por la que yo querría matar a mi sire. Por el camino noté que mi reserva de sangre comenzaba a resentirse, pero no le di importancia, cuanto más se retrasase aquella fatídica experiencia, mejor.

Al llegar a los jardines del Elíseo, me escondí detrás de un árbol, observando a mi sire. Hablaba con Angelina, la vampiresa que me había presentado la noche anterior. Suspiré, estaba confuso. Sin embargo no perdería más el tiempo. Me alejé de allí en dirección a la torre de control. Los alrededores solían estar solitarios.

Comprobé que no hubiese nadie, cuando, de repente, me encontré de frente con el Nosferatu. Todavía me impresionaba que apareciese justo cuando lo necesitaba.

-Buenas noches, Lázaro.

-Buenas noches…

-¿Has tomado una decisión?-dijo, aunque yo sabía que él conocía mi respuesta.

-Sí.

-¿Y bien?

-Hagamos el trato. Trabajaré para ti a cambio de saber quién fue el asesino de Laura.

Pasaron varios segundos intensos de silencio.

-El asesino de tu amada… es Íllode, tu sire.

Mi parado corazón dio un vuelco. Mis ojos felinos se hicieron más grandes que nunca.

-No… es… posible. ¡No es posible!-grité.

El Nosferatu no respondió. Yo no quería creer lo que me decía, pero mi subconsciente me obligaba a ver la realidad. Mi sire se había aprovechado de mí en todo momento, y aprovecharía mi pérdida de memoria para seguir manipulándome, ya que yo le creía ciegamente.

-¡Mierda!-grité, dando un fuerte golpe a la pared, que se resquebrajó un poco.

¿Todo había sido mentira? ¿Qué había pasado antes de perder la memoria? ¿Era mentira lo de Laura? ¿Aquello que yo perseguía con toda la determinación de la que disponía… podía ser mentira?

Agarré violentamente del cuello del Nosferatu mientras le miraba muy enfadado.

-¿Quién soy yo? ¡Dime! ¡¿QUIÉN COÑO SOY YO?!

Tras pasar unos segundos, lo solté. Me apoyé en la pared y me dejé caer hasta estar sentado en el suelo.

-Lo mataré. Lo mataré con mis propias manos. Y después de matarlo, empezará mi nueva vida. No… mi nueva vida no. Empezará mi vida.

El Nosferatu seguía en silencio. Supuse que pronto desaparecería, así que le hice una última pregunta que me reconcomía.

-El vástago… el sire de una vampiresa llamada Elisa… ¿lo asesiné yo?

-Sí. Tu sire te engañó diciendo que él era el vampiro al que buscabas. Poco después de acabar con él, perdiste la memoria y se aprovechó para usarte como arma contra ese otro cainita.

-Amílcar…-dije, aunque el Nosferatu ya no estaba allí.

Me levanté y suspiré. Todo lo que ocurriría a partir de ese momento sería complicaciones, y tendría que ir resolviéndolas para saldar mis cuentas. Me enfrentaría a Elisa si la venganza era su deseo. Lucharía contra Amílcar porque le juré que lo mataría y ahora no iba a echarme atrás. Y después, me encargaría personalmente del hijo de la gran puta que me había jodido, Íllode.

Lo primero era Elisa, así que me dispuse a buscarla. Fui por muchas de las zonas de La Coruña pero no había ni rastro de ella. Cuando me di por vencido, caminaba en dirección al Millenium, y fue entonces cuando vi a una vampiresa sentada al borde una placita que daba al mar. Era ella. Por fin la había encontrado.

-Elisa…-dije.

Se dio la vuelta y me miró.

-Ah, hola, Lázaro.-me sorprendió su amabilidad.

-Debo decirte algo…-dije.

-¿Oh?-dijo sorprendida.-¿Qué quieres decirme?

-Aunque no he recuperado la memoria…, he descubierto que sí es cierto que maté a tu sire. Mi sire me engañó diciéndome que era el vampiro al que buscaba, supongo que porque tenía interés en eliminarlo, aunque no sé sus razones…

-¿Tu… sire?-me preguntó.

-Sí. El vampiro del que he querido vengarme todo este tiempo… ha resultado ser él.-antes de que pudiera empezar a hablar, seguí.-Comprendo que quieras vengarte de mí igualmente, ya que esto no niega que haya sido yo el que haya matado a tu sire.

-No…-dijo ella volviendo a mirar hacia el horizonte.-

-¿No?-le pregunté, ya que no entendía que quería decirme.

-Lo has matado, sí. Pero porque tu sire te había engañado, él es el cabrón culpable de la muerte de mi sire. Si tengo que vengarme de alguien… es sin duda de…

-Yo lo mataré. Me encargaré personalmente de que no quede nada de él.

-Está bien. Si todo esto acaba con la muerte de ese cabrón… todo está bien.

Me senté a su lado, después de todo, esa “zorra angustiada” había resultado ser una razonable aliada.

“Gracias… Elisa…”-pensé para mí.

Varios ladridos llamaron nuestra atención. Ambos miramos para atrás y pudimos descubrir que el perro de tres cabezas estaba allí. Lo acariciamos y yo mantuve una conversación a base de ladridos sin demasiado sentido. Pero de repente, se acercó al borde y comenzó a ladrar agresivamente.

-¿Qué le pasa a tu perro?-dijo Elisa, levantándose.

-No es mi perro… y… no sé, no sé que le pasa.-dije mientras yo también me ponía en pie.

Un sonido característico venía del mar.

-¿Qué es eso?-dijo Elisa, mientras mirábamos hacia una nube hecha de algún ser que no alcanzábamos a ver bien.

-Murciélagos…-dije, cuando finalmente descubrí que eran.

Volaron por encima de nosotros y antes de tocar el suelo se transformaron. Ante nosotros, había un grupo numeroso de vástagos, todos con algún rasgo animal, que comenzaron a caminar a paso ligero saliendo de aquella zona. Sin duda alguna, eran Gangrel. Pero… ¿qué hacían allí y todos juntos?

-Voy a seguirlos.-dijo Elisa mientras yo me hacía preguntas.

-Sí, sí. Yo también voy…

lunes, 25 de febrero de 2008

Acid Black Cherry

Este vídeo me lo descubrió Dakiraii y la verdad es que me gustó, me hace coña. Y como me gustó, le tuve que pedir más sobre ellos, para conocerlos. Aquí lo dejo:

Acid Black Cherry - SPELL MAGIC

martes, 19 de febrero de 2008

Respira hondo



Tras los exámenes, descubrir que la que mejor me salió la he suspendido, ciertas situaciones que me molestaron mucho y mi humor de hoy...

Me puse la música, tocó esta canción, respiré hondo y me quedé tranquilo.

Me recordaría a una misa si no fuera por todos los recuerdos que me trae escucharla.


Da igual lo que parezca algo, lo importante es lo que es, hijos de puta.

Ojalá os pase algo malo.

lunes, 11 de febrero de 2008

Cage

Dir en Grey - Cage



Con esta canción me inicié en el visual. Este grupo, Dir en Grey, fue el primero que escuché de J-Music. Gracias a este grupo conocí a todos los que conozco ahora. Y de eso... hace ya dos años. Poco antes de Julio del 2006, Dakiraii me dio a conocer grupos japoneses de este estilo y empecé a escucharlos y a ver sus misteriosos vídeos. Recuerdo que conocí la existencia de J-Music gracias a un foro al que le tenía cariño: "Japan Centre 2.0". Lástima que cerrara, fue el primer foro al que estuve realmente enganchado. Todo lo que sé de foros es gracias a JC 2.0.

Durante el primer curso de japonés, en Julio de 2006, conocí más sobre J-Music y sobre Visual. Ya desde antes me había interesado mucho Japón, pero tomo esa fecha como "inicio espiritual" de ese interés.

La verdad es que Cage es una canción que me llena la cabeza de recuerdos y sensaciones. No la escucho a menudo porque no quiero agotar eso. Así que cada cierto tiempo vuelvo a escucharla para volver a sentir esa nostalgia y recordar aquella época a la que tanto cariño le tengo.

Hoy estoy nostálgico.

Pero...

Hoy estoy feliz ^___^

domingo, 10 de febrero de 2008

Frustración




Parece mentira que cuando estoy con el ánimo decaído, escuchar música con el volumen alto, para que nada de fuera me moleste... me hace sonreír, o al menos, me da fuerzas para afrontarlo todo.

Hoy me duele todo. Estoy bastante débil, supongo que porque mis defensas estando tratando de evitar que algo infecte mi cuerpo. Pero me da que es inevitable que mañana o pronto esté enfermo. Ya me lo tomo con filosofía, sé que es culpa mía, así que supongo que me lo merezco.

Hay algo en mí que hace que todos los días me sienta frustrado. Tengo momentos felices, momentos divertidos o incluso momentos tristes que me hacen olvidar un poco esa frustración, pero sé que sigue ahí. Siempre me siento frustrado. Trato de buscar una razón para evitarlo, pero no creo que sepa que es lo que necesito hasta que esa frustración desaparezca por completo.

Me siento como... vacío...

Tengo una teoría. Yo creo que lo más seguro es que necesito expresarme de algún modo. Tengo mucha imaginación y por mi cabeza pasan muchísimas cosas que acaban desapareciendo en el olvido, pese a ser importantes. Podría escribir, pero carezco del conocimiento suficiente como para expresarme bien. Podría pintar o dibujar, si tuviera puta idea de hacerlo.

Lo último que se me ocurre es la música. Expresarme con la música. Creo que es la forma más rápida. De hecho, ya tengo un bajo, sólo tendría que practicar. Pero para ello necesito a alguien con quien tocar, y eso ya no es tan fácil. Creo que me ilusionaría bastante y sería un proyecto interesante, a pesar de fracasar... como con casi todo lo que me propongo.


Sin embargo será una de esas cosas que digo que haré, para luego no cumplir mi palabra.

jueves, 7 de febrero de 2008

Confusión

Hoy, mientras estaba en E-toys con Dakiraii y Maakel, vi un gato de Azrael, el de los pitufos, y estuve a punto de comprármelo para tenerlo. Por ser gato y por llamarse Azrael (y por ser el del malo). No creo que llegue a cambiarme Dhaos por Azrael porque ya llevo mucho tiempo con Dhaos y me costaría adaptarme al nuevo, pero Azrael me gusta mucho y no me importaría ponérmelo, pese a no ser "original".


Han pasado unos días que considero "especiales", ya que me han invitado a reflexionar. A replantearme algunas cosas, a comprobar los cambios que he tenido en mi vida (para bien y para mal). He comprobado personalmente... por detalles nimios en personas que jamás formarán parte de mi vida... que todavía hay esperanza (yo me entiendo). También ha habido días para pensar en mi futuro, cada una de las posibilidades que puede ocurrir en un futuro cercano. Cosas tan sencillas como ver que finalmente no haré doblaje (por su desmesurado precio) y que sí haré Iaido tan pronto acabe las partidas que juego los sábados. Es una suerte que sean cursos anuales y que puedas apuntarte en cualquier momento, así que no me corre prisa por ahora. Sobre todo porque ya tengo localizados sitios donde ir.

Por un otro lado, sigo en una confusión permanente. Trato de entender mi mente, que es como un libro lleno de palabras que apenas entiendo, sacando alguna idea que otra por lo poco que llego a comprender y siendo mi único manual de instrucciones el propio libro. Me gustaría saber cosas que pasan por mi cabeza y que no sabría asegurar si de verdad pienso "eso" o no. Me gustaría poder hablar conmigo para conocer detalles de los cuales conozco pequeños retazos, para salir de esa puta confusión que me tiene atrapado. Poder afirmar con rotundidad que pienso "algo", para poder actuar según ese pensamiento. Pero al no estar seguro al cien por cien... ¿por qué arriesgarme a cagarla completamente y joderme la vida? Sería algo totalmente estúpido... aunque quizá fuese divertido y muy alejado de la rutina.


Necesito algo fuera de la rutina. Necesito acabar "los exámenes", a pesar de no ser difícil y de tener pocos, me está matando el ánimo mucho. Necesito hablar cara a cara... y a poder ser, a solas, con gente que apenas conozco, pero mi forma de ser me lo prohibe. Necesito hablar de algo serio con mis amigos de toda la vida, pero rara vez tengo ocasión de hacerlo. O eso... o no me atrevo a decir ciertas cosas.

Soy un estúpido. Eso lo sé desde hace mucho tiempo y nadie podrá negarme lo trementadamente estúpido que soy. No me entiendo. No sé el porqué de la mayoría de mis actos o mis no-actos. Temo a cosas absurdas.

Quizá sea eso, que siempre tengo miedo a todo. Temo equivocarme, temo no gustar, temo molestar, temo arriesgarme, temo decir lo que pienso.

Sí, quizá sea eso...

martes, 5 de febrero de 2008

Lázaro 3

Me quedó más largo de lo que me esperaba. Hoy no tenía mucha musa, pero me apetecía escribirlo. Siento si cambié algo (inconscientemente, claro) o si me olvidé de poner alguna cosa que os parece importante. Así como espero que no os desagrade mucho, ya que creo que este me quedó un poco peor que los otros dos.

Aquí tenéis:



Pasaron unos segundos de tensión, mientras mi mirada se dirigía intermitentemente hacia los dos vástagos. A cada segundo que pasaba, me daba cuenta de que la ira y la confusión habían nublado mi raciocinio. Pero debería pagar por mi error, y estaba dispuesto a darlo todo en un combate si fuera necesario.

-¿Quieres quitarte de en medio? Estamos en una pelea que no te incumbe.-me dijo el cainita que estaba de pie, el, según mi sire, supuesto asesino al que debía matar. Pero tenía razón, me había metido donde no me llaman.

-Tienes razón. No es propio de mí interrumpir una pelea personal.

-Pues eso, vete.-me respondió, aprovechándose de que yo había errado para sentirse superior. Le dediqué una mirada seria y le dije:

-Sí, pero vence en esta pelea. Seré yo el que te mate.

Tras eso, guardé mis espadas, que volvieron a quedar ocultas en las mangas de mi túnica, y me apoyé en una pared. Observaría la pelea, y cuando esta terminara, lo mataría.

El combate a espada entre los dos vástagos era muy igualado. Rara vez alguno dejaba algún hueco a su rival, salvo en contadas excepciones, en las que ambos se aprovechaban y atacaban con todo lo que tenían. La verdad es que era una lucha digna de ver y muy apasionante. Ambos guerreros con una férrea determinación y diestros con la espada. Sin duda alguna, iba a disfrutar mucho matando a ese hijo de la gran puta.

De repente, ambos se pararon y se miraron. Comenzaron a hablar de algo que parecía importante pero que yo no entendía, así que no les hice caso. El cainita vestido de negro aprovechó el despiste para hacer surgir de las sombras unos tentáculos, que inmovilizaron inmediatamente a su rival y lo golpearon contra la pared. Su rival, tras explicarle algo que tenía que ver con su conversación, se creció y se libró de los tentáculos con sorprendente facilidad, para, acto seguido, clavar su espada en el pecho del cainita de negro. Lo levantó en el aire y lo clavó en la pared.

No podía creerme que finalmente perdiera el combate el vampiro al que le había ordenado que venciese. Mientras su extraño rival observaba atento una máquina de la habitación, yo me acerqué a él.

Lo miré con una sutil sonrisa. Cogí la espada y la arranqué de su pecho, desclavándolo de la pared. Él me miró, herido, con rostro de dolor.

-Me temo… que tendremos que retrasar la partida. Estoy algo jodido.-me dijo, excusándose.

-Lo sé. Sería deshonroso por mi parte matarte ahora que estás débil. Márchate y cúrate. Quiero una lucha justa, estando ambos al 100%.

Su momento efímero de superioridad se había desvanecido por completo. En ese momento no era más que escoria para mí. Sin embargo, sabía que no debía olvidar el espectacular combate que había visto unos minutos. Era un rival duro.

Se marchó por donde yo había venido. En mi mano todavía seguía la espada del extraño vampiro. Me acerqué y le devolví amablemente su arma, que lanzó al suelo. Su forma de actuar no era muy normal, pero agradecía no tener problemas con él, a pesar de haber sido golpeado por mí en un par de ocasiones. Desde mi posición alcanzaba a ver como se alejaba el vampiro de negro y como aparecía por la puerta la chiquilla del vástago al que supuestamente había matado. Me extrañó que ambos salieran a hablar, así que los espíe por si acaso, pero no obtuve nada que me resultara útil.

Cuando volví a la habitación, vi como se abría una gruesa puerta de metal al fondo. De ella salían dos vampiros casi igual de extraños como el espadachín. Logré ver dentro de la sala contigua al Brujah con el que había ido hablar, así que me adentré en ella. Dentro de ella había varios vampiros colgados de la pared, atados con cadenas, con los ojos vendados y estacados. En ese momento me interesaba más la información personal que había ido a buscar antes que saber que asuntos se tenía la Príncipe entre manos, así que me acerqué al Brujah.

-Disculpa.-le dije.

-Hola, ¿qué quieres?

-Ya hemos coincidido un par de veces, así que me gustaría saber tu nombre.

-Me llamo Kevin, ¿y tú?-me dijo sorprendentemente amable a mí modo de ver.

-Yo soy Lázaro, encantado. Tengo algunas preguntas que hacerte.

-¿Qué preguntas?

-¿Qué sabes acerca de uno de los vampiros que peleaban fuera, el del pelo largo?

-¿Para qué lo quieres saber?

-Tengo algo pendiente con él.

-¿Y me preguntas a mí en vez de ir directamente contra él?-me preguntó. La verdad es que tenía algo de razón.

-Verás… tengo algo pendiente con un vampiro, pero no estoy totalmente seguro que sea él al que busco. Por eso quiero saber cosas de él, para no matar por matar.

-Se llama Amílcar, es un Lasombra. Según lo que él me dijo… es un vampiro convertido hace poco…

-Ajá…-le interrumpí.

“¿Convertido hace poco? Su apariencia no pertenecía a la de alguien mayor de 30 años ni de lejos, tendría como mucho 20 y algo... así que si había sido convertido hace poco... Tendría que saber el año en el que había nacido como humano. El asesinato de Laura por el cual me habían metido en la cárcel había sucedido en el 1984. Si hubiera nacido después de ese año, la información del Nosferatu sería cierta y mi sire me habría mentido. Sin embargo, puestos a pensar en que Íllode me había mentido, también podía ser mentira el asesinato o la fecha del mismo. Debía confiar en que las razones por las cuales luchaba eran ciertas… sino, ¿de qué habría servido todo?”

-Por casualidad… ¿no sabrás en qué año nació como humano?-le pregunté, con vagas esperanzas de tener una respuesta que me solucionase el problema.

-No, lo siento. Eso no lo sé.

-Gracias.-le dije.-Y encantado.-continué, mientras dejaba aquel lugar.

Me dirigía al exterior cuando, por el camino, me encontré con el Nosferatu de siempre. ¿Me ofrecería información de nuevo?

-¿Y tú por aquí?-le dije.

-He venido a traerte la factura.-me respondió.

-¿La factura? ¿De qué se trata?-esperaba con ansias una buena caza. Quizá eso me animara algo.

-Lo sabrás cuando reúna a tus compañeros. Sígueme.

Seguí al Nosferatu volviendo al interior. Se paró junto a la vampiresa que quería matarme y le pidió que la siguiera. Justo después, llegamos junto al extraño vampiro arregla-máquinas y también se unió. No podía creerme que mis dos compañeros fueran mi querida “asesina” y el extraño vampiro al que yo había golpeado. Al menos podría ver un poco más de su forma de luchar en caso de que me tocara combatir contra ellos. Nuestra misión: matar a un Assamita. ¡Por fin algo de acción!

Tras un largo caminar por las calles, llegamos a un cruce. Al fondo se alcanzaba a ver a un vampiro que parecía tranquilo.

-Ese es vuestro objetivo.-nos dijo. En ese instante, dos vampiros llegaron por la derecha y se colocaron delante del Assamita. Eran los dos cainitas que había visto salir de la casa de la Príncipe. Los dos tenían un aspecto extraño, eran un hombre y una joven.

Yo y la vampiresa miramos al Nosferatu y comenzamos a caminar, al contrario que nuestro compañero, que se quedó mirando fijamente al hombre que teníamos delante.

Yo giré la maza en mi mano, dispuesto a matar al Assamita. Me paré, tenía algo que preguntar.

-¿Cuán poderoso es?-pregunté.

-Demasiado.-me respondió el Nosferatu.

-Está bien… “entonces iré con todo lo que tengo”.

Me saqué la túnica, donde guardaba mis espadas, y la dejé junto al Nosferatu, así como mi maza. Le pedí que me las guardara. Volví a encaminarme aparentemente desarmado hacia el Assamita, mostrando mi grandiosa ala y mi no tan interesante cola de caballo. Invoqué las garras de la bestia y mis manos se transformaron en poderosas y mortíferas armas.

-Buen… detalle…-me dijo el Nosferatu, admirando mis cualidades.

-Gracias.-le respondí.

Caminé al lado de la vampiresa mientras le advertía a los dos vampiros que se apartaran. Me hicieron caso omiso, así que seguí caminando. Si tenía que apartarlos a la fuerza, lo haría.

-Ya que vamos a ser aliados temporalmente… me encantaría saber el nombre de mi supuesta futura asesina.-le dije con cierto tono irónico.

-Soy Elisa.

-Lázaro, encantado-le respondí.

Finalmente llegamos junto a los vampiros. Aparté a uno con delicadeza, intentando mostrar que él no era mi objetivo, pero con una extraordinaria fuerza me lanzó contra el suelo.

“Lo rodearé… parece demasiado atento a la mirada del extraño vampiro”

Lo rodeé y me encontré con el Assamita.

La batalla había empezado.

Salté sobre él con ferocidad, pero una vara de madera me golpeó, cambiando mi rumbo aéreo. Miré a la dueña del estoque de madera.

-Lo siento. No quiero haceros daño, pero os pido que os estés quietos.-me dijo, disculpándose, recibiendo en ese instante un disparo de Elisa, que pareció no dañarla demasiado.

“¿De qué hablaba? ¿Era mi enemiga pero sólo quería que estuviera quieto? Extraña vampiresa… sin duda. Pero no parecía malvada, y tendría en cuenta su educación en un futuro…”

Cuando volví la mirada hacia el Assamita, vi como llegaban Amílcar, ya curado, y Kevin. La rapidez del Brujah era impresionante. Se adelantó y atacó con sus espadas, hiriendo gravemente al vampiro al que yo y Elisa habíamos ido a matar. Tras él atacó Amílcar, aunque sin el mismo resultado. Los dos extraños vampiros de los que desconocía el nombre también comenzaron a luchar. La verdad es que era una mini-guerra algo sorprendente, teniendo de mi lado a alguien que quería asesinarme y alguien a quien quería asesinar. Pero en un precio que debía pagarle al Nosferatu a cambio de la información que me había dado.

Intenté atacar de nuevo al Assamita, que acaba de dejar malherido a Kevin, pero un estoque de madera me atravesó el corazón.

“No, otra vez no. ¡Mierda!”

No pasé mucho tiempo estacado, por suerte, ya que Elisa intervino y me sacó la improvisada estaca rápidamente, muy a mi sorpresa. Me había equivocado cuando había dicho que no tenía honor, el haberme ayudado en vez de aprovecharse de la situación hablaba muy bien de ella. Quizá acabaríamos teniendo un combate interesante en un futuro.

-Gracias. Te debo una.-le dije.

-No me debes nada.-me dijo secamente.

Sonreí para mis adentros. Le debía una.

Tras unos minutos más de lucha, con la llegada de una nueva aliada a nuestras filas, Angelina, la vampiresa que mi sire me había presentado unas horas antes, y con un golpe de gracia por parte de Kevin, el Assamita se convirtió finalmente en cenizas.

Finalmente habíamos vencido. Me sentí algo culpable, ya que apenas había servido de utilidad por no poder alcanzar a nuestro objetivo por las continuas intervenciones de la vampiresa del estoque.

Miré atrás y vi a Elisa paralizada. La vampiresa que tanto me había estorbado a mí en la lucha, había conseguido estacarla a ella también. Me acerqué y le quité la alargada estaca.

-Te debía una.

sábado, 2 de febrero de 2008

Kyouki



Me he sentado al ordenador y he abierto el blog con ganas de actualizar. No pensé en nada con lo que actualizar, así que espero que al menos salga una actualización decente. Aunque no sé muy bien como definiría "decente" en este caso, pero da igual.

Cuando salí de la partida, estaba decidido a que escribiría la sesión esta misma tarde-noche, ya que creo que esta era la más sencilla de hacer de las tres y la que menos tiempo me llevaría. Pero dejó de apetecerme y como me sobra el tiempo, pasé.

Creo que fue el miércoles... sí, fue el miércoles; me pasé por "Ellos nunca lo harían", una página con una gran cantidad de juegos Abandonware en busca de alguna buena aventura gráfica. Me apetecía pero estaba harto de acabarme una y otra vez los mismos juegos. Grandes juegos, sin dudo, pero ya me resultan repetitivos. Encontré alguna que otra interesante, pero como me suponía... me cuesta adaptarme a los nuevos. Al menos di con uno que me llamó la atención y aunque todavía no me acostumbré a su "modo de juego", veo que puede ser interesante. Por si a alguien le interesa o quiere decirme que lo deje, su nombre es "Gabriel Knight", va sobre el vudú. Apenas jugué pero no lo dejé al momento de empezar (como me pasa a veces).

De hecho... ahora que lo pienso, voy a meterme con él y a probar de nuevo el "Touche: el 5º Mosquetero" para ver si paso el rato, que me aburro.


Cambiando de tema...


Últimamente llevo dándole vueltas a la cabeza a una cosa, os cuento. Desde hace un año (o dos, no lo sé) llevo queriendo ir al "Wacken", un festival de música de Alemania al que va algún que otro grupo que me gusta (he de añadir que van más grupos que no me gustan nada que grupos que me gustan, pero bueno). Entre ellos está Nightwish, que aunque cambio de vocalista, quiero poder decir: "Vi a Nightwish en directo" o reirme mientras digo que vi a Lordi, los de Eurovisión. Así como decir que vi a Iron Maiden, a pesar de no gustarme... por hacer rabiar a sus devotos que no han tenido la misma oportunidad. Pero lo que más me interesa es ver a Girugamesh en vivo. Es uno de mis grupos favoritos y me parece una oportunidad que no debo perderme. Ya me jodió mucho perderme el concierto de Moi Dix Mois en Madrid, y perderme este también ya sería para pegarme.

Sin embargo, no hace muchos días que le dije a mi hermana que iría con ella a Holanda. Es un lugar que desea visitar pero que por circunstancias no puede porque no tiene quien la acompañe. Yo me ofrecí. No es que Holanda sea uno de los países que quiera visitar antes de morir (de hecho, no creo tampoco que Japón sea uno de ellos), pero más que nada por salir un poco a conocer mundo y para pasarlo bien unos días con mi hermana.


Obviamente, en un mismo año, es imposible que pueda ir a los dos sitios. De hecho, ni estoy seguro de poder ir a uno. El no poder ir a ninguno me "solucionaría" el problema, pero no sé como avanzaran los acontecimientos, con lo que, al menos mentalmente, el problema sigue ahí. Os pediría consejo, pero estoy seguro de que no me ayudaran a tomar una decisión, así que veré qué hago.


A ver si acaban de una puta vez los malditos exámenes, que poco me importa ya suspenderlos, pero están acabando con mi ánimo, y el tener que "encerrarme" a estudiar viendo muy poco (o casi nada) a mis amigos no ayuda demasiado...

Me apetece coger un día y salir desde por la mañana hasta por la noche con todos mis amigos, haciendo lo que más nos guste, sea lo que sea. Olvidar los problemas por un día y dejar de lado las responsabilidades o las comeduras de olla.

¡¡Y mandar todo a tomar por el culo, joder!!